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domingo, 15 de noviembre de 2020

El Plan C. Capítulo 3. La Invitación

Trínity se puso en contacto conmigo mucho antes del momento en el que escribo este relato. Fueron encuentros en los que prosiguió aportando abundante e interesante información; la cual yo fui receptando con más facilidad que las primeras veces. También me invitó a acudir con ella a varias reuniones, en las cuales me presentó a otras personas allegadas a ella, y también conocí a su guía, maestra o mentora espiritual. Trínity me aclaró que prefería que no le diera ninguna de esas atribuciones en relación a su persona; pero yo, al fin y al cabo, como humana 3D, necesitaba darle algún calificativo a esa relación.

Lo cierto es, que después de muchas lecturas de la información canalizada por aquella persona, quien "lideraba" el grupo; definición que también me indicaron no era la correcta; ¿Pero cómo llamarle? Lo cierto es que en uno de esos encuentros; fui invitada a ser algo así como una especie de aprendiz.

―¿Quieres hacerlo? «Me preguntó Trínity».

―De momento, «contesté». aparentemente no tengo muchas más opciones... Lo que sí tengo claro, es que tengo el firme propósito de avanzar como ser humano, superar las limitaciones del uso de estos rudimentarios sentidos, que la verdad sirven para poca cosa, es que ni siquiera me permiten conocer con certeza si lo que se me presenta  es de verdad, un camino coherente y honesto de una real trascendencia humana y espiritual.

―Sabes que vas a sentirte parecido en relación a cualquier otra elección.

―Sí lo sé, y en este caso aunque sea muy avanzado y evolucionado el conocimiento que se ,me entrega; sigo siendo una creyente, no puedo ver por mi misma la realidad, ni tengo capacidad, de momento, para acceder a su fuente. Ya he sido tantas veces engañada por otros guías y conductores, aunque también es cierto que en algún momento descubrí sus tramoyas, y salí de ellas. Pienso que llegará el tiempo  de  desarrollarme sin "muletas", pero mientras tanto, parece que el mensaje perpetuo desde casi la mayoría de corrientes de desarrollo espiritual; es que no me queda otra opción, que lo único que puedo hacer es dejarme guiar y confiar.

―¿Confiar dices? No es confianza lo que percibo en tus palabras.

―Es cierto, no es confianza total lo que siento, no puedo confiar del todo. Aunque acepte la invitación  estaría alerta. Es lógico; que si con este conocimiento me habéis llevado a dudar de todo lo que me rodea y a saber que nada es lo que parece, de momento, como no puedo verificarlo por mi misma hacia donde voy de la manos de vosotros, tengo derecho a hacer ese camino con cautela, con prudencia, sin caer en otro adoctrinamiento, observando y estando alerta de que no se me pinte una holografía más.

―Pues sí, tiene sentido lo que dices, estas en libertad  de tener todos los cuidados que necesites al respecto; porque esto no es una secta ni nada que se le parezca.

―¿Y tú Trinity? ¿Cómo tienes tanta certeza de que no es otro engaño?

―He pasado por variados falsos maestros, falsa espiritualidad, y he recibido en sueños avisos del engaño en el que estaba en cada momento. Confío en mi misma principalmente, no me doy por vencida, no abandono mi objetivo, aquello por lo cual he regresado a este mundo en esta era planetaria. He nacido con poca cosa para poder usar como brújula, y es a través de  mis sueños por donde recepto ciertos mensajes.

―Pues... Yo ni eso. ¿Será que tendré que confiar en ti, hasta que mi incapacitado cerebro pueda hacer algo más que eso, y pueda apreciar por mi misma la verdadera realidad?

Yo seguí sintiéndome frustrada, tenía que seguir creyendo en otros aparentemente más adelantados en el camino, o que estaban aquí en el mundo con otra condición, humanos o humanas que según decían conservaban muchas de sus cualidades originales, aquellas que nos han sido arrebatadas hace milenios, y nacimiento tras nacimiento nos privan de ellas, de nuestra verdadera y auténtica condición humana. Pero tenía que seguir trabajando en mí misma, ya fuese sola o de la mano de otros más adelantados.

―Mi papel no es convencerte de nada. «Dijo Trínity después de un breve silencio de ambas».

―Lo sé, y si lo hicieras, entonces ya sí que mi desconfianza sería total; pero también me conoces lo suficiente como para saber eso... ¿No me queda de otra que jugar a la "gallinita ciega", confiando principalmente en que algún día veré la realidad por mí misma?

Yo seguí en silencio, mi sensación ahora era neutral, ni entusiasmo ni inquietud por aquella invitación; cosa que no me movía ni a decir que sí ni que no... No sé cuanto tiempo me quedé mirando hacia ningún lado en especial. La verdad estaba cansada y aburrida de emprender caminos religiosos, místicos y espirituales, sin ningún beneficio real para mi despertar. Yo seguía o así me sentía en situación de dependencia, que otros me contaran sus visiones, revelaciones, o canalizaciones. Estaba aburrida de ser adepta, seguidora, creyente... No sabía que contestar, y ante ese sentir preferí no dar respuesta.

Unar... Te percibo incómoda. No tienes porque sentirte presionada por esta invitación.

―Sí, y no lo haré. ¿Sabes lo que hare? Lo que generalmente hago ante cualquier propuesta; investigaré. No quiero dejarme llevar por el afecto que siento por ti, y por el hecho de estar tan a gusto en tu compañía. Aplicaré las mismas herramientas, los mismos principios que vosotros me habéis transmitido en todo este tiempo, para analizaros a vosotros mismos. ¿Qué te parece? Y comenzaré preguntándote por las personas que han pasado por vuestro grupo y luego se han apartado. Quiero saber su versión acerca de vosotros, conocer sus experiencias. Porque aunque quizás sus respuestas sean subjetivas, y estarán plagadas de sus criterios personales; tomar una decisión ahora mismo, también sería una acción subjetiva y emocional.

―Como quieras Unar... Pero yo no tengo ningún contacto con esas personas.

―Ya me las ingeniaré para encontrarles.


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