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sábado, 28 de noviembre de 2020

Aceptando

Estaba esperando mi turno en la consulta de mi odontólogo. Sacando toda mi paciente resignación ante el hecho de tener que respirar a través de aquella incómoda y torturante mascarilla. No podía callar mis pensamientos que se extendían de forma tirana, enlazados unos con otros tras mis breves miradas a los rostros del resto de los pacientes, que al igual que yo, esperaban su turno pero para otras consultas diferentes a la mía. Para mí, aquellas caras ocultas tras el impuesto bozal; no eran más que un patético reflejo de la docilidad y sumisión irreflexiva de la raza humana.

Hice la prueba de bajarme la mascarilla un momento a ver que pasaba; recibí no una, sino unas cuantas miradas de reproche o ira mezclada con miedo. Me subí de nuevo el bozal, y seguí pensando, está vez para autoanalizar la posibilidad de estar juzgando a esas personas, me pregunté ¿Me estoy sintiendo superior o más lista que ellos? ¿Les estoy mirando como tontos? Mi móvil sonó, era Mario.

―Hola Pedro. 

―Hola Unar, qué tal estas. ¿Cómo tienes el día hoy? Que te parece si tomamos café juntos después de comer, a eso de las 16:00, en la cafetería donde estuvimos la última vez con Trinity.

―Pues está bien, sí puedo, ahí nos vemos.

Pedro se había convertido en otro amigo de conversaciones reflexivas, lo conocí por medio de Trínity, de vez en cuando quedábamos los tres, a veces solo el y yo. Hoy también había sido invitada a comer por mi hermano; hacía meses que no le veía debido a las restricciones de la actual "pandemia planetaria". Era el cumpleaños de mi sobrino, así que habíamos quedado en un restaurante para comer juntos, el chico cumplía doce años.

Reunidos y sentados ya en el restaurante con las cartas de platos en las manos; mi sobrino me hizo la siguiente observación.

―¿Tía eres una imprudente?

―¿Yo, por qué?

―Porque te has bajado la mascarilla y aún no estamos comiendo.

―Ese es mi chico, un hombrecito muy responsable. «Dijo mi cuñada».

Levanté la mirada, ahí estaban los tres delante de mí con sus mascarillas puestas. Hice una pausa, no accioné como tantas otras veces, defendiendo mis posturas, iniciando un debate, obviamente no con el niño, sino con sus padres; mi hermano y su mujer.

―¿Estas seguro de que la mascarilla nos protegen del virus?

―Sí.

―¿Porque te lo aseguran tus padres, cierto? ¿Y a ellos se lo cuentan "unos expertos por la tele". sí?

―Unar... Mejor cambiemos de tema. «Dijo mi hermano con el ceño fruncido».

―¡No, yo quiero oír a la tía! Es mi cumpleaños y elijo que hable.

Los tres adultos nos lanzamos miradas, y mi cuñada y mi hermano asintieron con sus hombros en actitud de resignación. No podía callarme; en algún momento del futuro, cuando mi sobrino recordase este día, querría que pensase que había otras ideas en relación al caos, a la manipulación, y desinformación sistemática en la que la humanidad estaba siendo sumergida, o por lo menos una grandísima parte de la misma. También dejarle sembrada la inquietud de atreverse a razonar más allá de razones impuestas como verdades para el consumo de las masas; a quienes se les considera incapaces de darse cuenta. Estigmatizando también como peligrosos a cualquiera que pretenda alertarles sobre el engaño y la inducción cognitiva  a lo cual son sometidos día tras día. Tuve la sensación de entrar en una especie de burbuja en la que estábamos solos el niño y yo...

―Sabes... Unos científicos de Dinamarca, acaban de publicar un estudio sobre la ineficacia de las mascarillas contra la nombrada pandemia.

―¿Sí tía?

―Las moléculas del virus son muchísimo más pequeñas que los poros del material de las mascarillas. Pongamos un ejemplo, si tu estuvieses preso en algún lugar en contra de tu voluntad, y un día miras que han puesto una verja, cuyos barrotes están tan separados que pueden pasar entre ellos muchísimos prisioneros al mismo tiempo, ¿Qué harías?

―Pues huir de allí tía. Pero si la mascarilla es muy, muy buena quizás sí que sirva. Nosotros llevamos de las mejores, mira, la mía que buena es.

―Pues en ese caso te voy a poner otro ejemplo... Veamos... ¿Tienes gafas de sol? Venga póntelas y respira. ¿Qué pasa?

―Que se empañan y me arden los ojos.

―Sí, arden los ojos porque se exhala dióxido de carbono. Pero lo que quiero que observes es que el aire sale por la vía de menor resistencia, o sea por las rendijas de la mascarilla, hacia arriba y hacia los lados. Mira otro ejemplo. «Cogí una de las velas de la tarta de cumpleaños, la encendí y le invité a que la apagase soplando a través de la mascarilla».

―Ja, ja, no se apaga.

―¿Y a dónde ha ido a parar todo ese aire que has soplado? Por algún lado ha salido ¿No? Otra vez el aire ha buscado la salida de menor resistencia. Pues fíjate, cuando inhalamos, una parte del oxigeno del aire que pasa a la sangre se transforma en agua, y cuando exhalamos, una parte de ese aire es vapor de agua. O sea que salen de nuestra nariz mezclados con ese aire de unos quince a veinte gramos de agua por hora de respiración. Ya has visto que dicho aire siempre sale, al igual que esas minúsculas gotitas de vapor de agua, así que ¿De que sirve una mascarilla? Ese vapor de agua irá a la atmósfera igualmente.

―Mira, mira, para el rollo ya, no me le comas al crio el coco con tus conspiranoias.

Conspiranoicos, así nos llamaban a quienes nos atrevíamos a razonar, cuestionar y pensar diferente. Pero no me lo tomé como un insulto, no como otras veces, no sentí enfado, ni tuve la necesidad de defenderme. Miré a mi sobrino, le guiñe un ojo, puse un dedo en mis labios en señal de silencio. El chico me devolvió el gesto en actitud de cariñosa complicidad.

Había dejado de sentirme el  bicho raro de la familia, había aceptado mi condición innata, no con arrogancia ni sentido de ser especial o superior. Tampoco había la tendencia de querer sermonear a otros, ni debatirles sus puntos de vistas cuando no tenían ningún interés por saber otra cosa distinta, o escuchar otra versión, sencillamente porque no les nacía y nunca les había nacido alguna inquietud  contraria a la versión oficial de cualquier aspecto de la vida, llámese ciencia, cultura, religión, educación, normas sociales, costumbres, relaciones personales, etc.

La comida de cumpleaños prosiguió tranquilamente, mientras mi sobrino abría sus regalos, contemplé a sus padres en un estado de neutralidad poco habitual en mí y que comenzaba a instalarse como formato ante mis interacciones con cualquier persona, libre del lastre emocional que suele empañar o distorsionar toda realidad.

Había aceptado el hecho de haber nacido con un sistema espiritual inmune, que a partir de la adolescencia me llevó a rechazar la visión ilusoria del mundo, inculcada por medio del condicionamiento social.

Entré a la cafetería y ya Pedro estaba allí esperándome. Como siempre tan sereno y acogedor en sus gestos y su mirada. Después del saludo, no pude evitar hacerme mentalmente la pregunta ¿Cómo he podido pasar tanto tiempo sintiéndome tan sola y lejos de personas tan maravillosas como él, como Trínity? Personas en total resonancia con mi corazón.

Le comenté mis reflexiones en relación a la comida familiar; no hizo más que completarme y nutrirme con sus palabras.

Despertar es un proceso sin fin, puede ser duro, a veces triste  hasta que lo aceptas y te entregas. Comprendes y dejas de resistirte. Ya no hay pretensión de cambiar nada. «Dijo Pedro».

 Sí, es lo que comienzo a sentir. Lo único que anhelo es seguir avanzando y de vez en cuando ayudar a otros a conseguir lo mismo. Estoy disfrutando de acciones tan sencillas como tomar un café, la lluvia, una buena conversación, un rato a solas.... todo es provechoso. Hasta tengo ganas de enamorarme otra vez.

 A partir de la aceptación, todo fluye y está de tu lado. 

―Nunca mejor dicho: "Todo está de mi lado porque perdió el truco para estar en mi contra". Y el truco o la trampa del juego, es que ya no existe en mi mente el "programa que procesa dichos archivos", por muchas "carpetas" que me lleguen a partir de cualquier interacción; yo las proceso con un programa nuevo en mí, y el resultado es distinto, ya no me engancho en fricciones ni conflictos con nadie, sea cual sea la intención. 

Dejas de ser tu peor enemigo y por eso dejas de temerte. 

Sí, es como sentirse una estrella  brillante pero camuflada de anonimato, saber que estoy más sola que nunca, sin sentir nunca más la soledad, el tiempo es mío sin presiones, siendo imposible que lo desaproveche, respiro sin prisas, pues no hay a donde llegar.

―Sumergidos en una aventura máxima.

Pedro me cogió las manos con naturalidad, para mí aquel gesto significó el cierre y asentamiento de un paso más en mi andadura de actualización cognitiva y de consciencia.  El aspecto de reflexión  ya no era un concepto, una teoría; ahora era  parte activa de mi condición humana.

CUANDO UN CORAZÓN DESPIERTA

Un corazón que recuerda...
¿Pero cómo recuerda un corazón?
Al principio es doloroso;
cuando comienza, cuando despierta.

Lloras ante la naturaleza,
lloras ante la luz del sol,
todo parece intenso y exquisito,
nuevo, diferente...

Diría yo que es como llegar,
como venir de otro planeta;
otro ser mirando a través de ti,
ya no eres como antes...

Te sientes como un niño
aunque por fuera no lo parezcas,
ries, vuelves a jugar, te entregas,
lo apagado otra vez regresa.

Muchas cosas sobran;
por dentro todo lo encuentras,
pero no eres un niño,
pues otros ya no te gobiernan.

Te apagaron para adaptarte,
para aprender a estar aquí,
ahora consciente desaprendes,
para vivir de otra manera.

Y recuerdas, recuerdas por qué,
y saludas al mundo con otra mirada;
otro acento en tus palabras,
un silencio amoroso te renueva...

¡Eres tú, eres tú, eres tú!...
Siempre has estado allí,
esperando el momento con cautela,
esperando el tiempo que ahora llega.

viernes, 27 de noviembre de 2020

Turista Pasajera de Todos Lados



 Una sensación nueva y constante...

un sabor diferente en mi boca me despierta,

oliendo desde cada amanecer esa brisa,

una brisa nutritiva y por mi mente aún desconocida.


¿De dónde me llega este olor?

Este aroma de un nuevo comienzo,

sintiendo arena en mis pies descalzos,

y un sol naciendo en un horizonte plateado.


¿Lo vivo mientras duermo y aquí no lo recuerdo?

¿O es parte de un futuro cercano, venidero?

Sólo siento que me despierto nutrida,

siendo cada día una mágica travesía.


Cada día es único y absoluto en sus momentos,

sintiéndome enamorada de una parte desconocida,

que  hace reírme del pasado y suspirar el presente

con el entusiasmo de una niña renacida.


Soy de nuevo aquella niña silenciosa,

la que jugaba con las hormigas,

viviendo entre dos mundos con sencilla maestría,

disfrutando de mi espacio y de mi tiempo.


Despierto sintiendo que cada día

es algo más que eso; es un universo,

pletórico de posibilidades y sucesos,

y juego, maniobro desde la que estoy siendo.


Dejé de renegar por ser parte de esto,

convivo entre mis dos mundos,

construyo en este con la luz del otro,

siendo una feliz turista y pasajera de todos lados.


Unar Idycula

27/11/2020


miércoles, 25 de noviembre de 2020

Sinceridad. Serie 6/12

(Esta hermosa imagen ha sido creada por mi amigo y lector de este Blog: José de las Islas Canarias. ¡Muchas gracias!).


 ¿En que consiste ser sinceros?

Si nacemos y somos modelados,

¿Modelos representativos de qué?

Traspaso de conductas por siglos, por años...


¿Es la sinceridad un concepto aprendido?

¿Y si fuese algo diferente a eso?

¿Un formato olvidado o desconocido?

Y no la automática representación de normas …


Podría representar con sinceridad

montón de adquiridas conductas;

siendo una gran farsante conmigo misma,

ignorando la sincera voz de mi  consciencia...


Y he aquí la paradoja perpetua;

la sinceridad nunca será sincera,

cuando desde la mente automática se expresa;

así solo se proyecta un impecable y sincero ego...


Para mí ser sincera en esencia,

es dar espacio y expresión a mi Voz  Interna,

y siendo esa Voz tan honesta, tan sincera;

me doy cuenta que he sido una sincera mentirosa...


Así doy inicio en constante sostenido

a desprogramar en mí mentiras impuestas,

dando lugar a que mi Ser florezca;

desvinculando paso a paso la máscara mentirosa...


Sinceridad no puede ser otra cosa que ser consciencia auténtica.


Unar Idycula

24/11/2020


viernes, 20 de noviembre de 2020

Nobleza. Serie 5/12


 Cuando abro algo más que mis ojos,

y mis ojos son ventanas a mi Ser;

el reflejo de un corazón alineado,

un corazón vibrando en la lucidez...


Si me recupero a mi misma, observando,

restaurando lo que me ha sido negado;

con paso sostenido y firme, limpiando,

liberando la mente de caprichos y complejos...


Aceptando mi reto, comprendiendo a los otros;

cada uno transitando su camino,

pasando de ser un parlante cacofónico;

pues una vibración elevada vale mas que mil palabras...


Cuando mi  mente ya no baile sola;

como tirana, anárquica, autoritaria,

apagando por fin el piloto automático,

siendo una sola entidad resonante...


Danzando la vida en unidad y armonía;

mente, corazón y cuerpo físico,

bailando al ritmo de la nobleza,

la nobleza, vibración consonante, ritmo...


La nobleza es el ritmo de la melodía, 

melodía que surge en consonancia vibratoria,

emanando de una entidad unificada,

que vive, danza, juega su vida  desde el Amor.


Unar Idycula

20/11/20



miércoles, 18 de noviembre de 2020

Cuando el arte se convierte en la puerta que te lleva de nuevo al Corazón

 


PELÍCULA RECORDIS

"Cuando el arte se convierte en la puerta que te lleva de nuevo al Corazón"
Una película de Víctor Brossah y Davit Giménez

Marie Guillaume, una periodista freelence, recibe el encargo de realizar un reportaje al pintor Víctor Brossa. La periodista viaja a un pueblo de Gerona donde el artista tiene su taller. Durante tres intensos días, lo que tenía que ser una plácida entrevista se convierte en un choque de personalidades que desembocará en un desenlace totalmente inesperado.

Con Roser Vilches y Núria Mallol
1 VIDEO - 86 MINUTOS


SINOPSIS:

Este film es un proceso artístico disfrazado de historia cotidiana basado en la aplicación práctica del Arte Ritual. En el mismo, el artista Víctor Brossah explora de forma simbólica los diferentes aspectos de su ego creativo. Para ello, la película nos introduce en el mundo de un personaje ficticio (Víctor Brossa sin la “h” final), presentado como una construcción masculina histriónica e incompleta que trata a toda costa de despertar a esa otra parte de sí mismo, un alter ego femenino representado por Marie, una mujer creativamente castrada que se ha refugiado en su parte racional.

Dirigida de forma magistral por Davit Gimenez, esta obra representa un viaje metafórico desde el que se nos propone tomar la responsabilidad creativa de nuestra vida más allá de lo que representan para nosotros cada una de nuestras creencias. Realidad o ficción, cordura o locura, solo son conceptos que pueden ser traspasados cuando comprendemos la vida como un proceso artístico que nos permite explorarnos, reconocernos, gestionarnos e integrar aquellos aspectos de nosotros mismos que, ya sea en interno o en externo, nos mantienen continuamente enfrentados y divididos.

Aunque muchos dudaban sobre la posibilidad de rodar esta película desde los medios y la forma en la que ha sido realizada, este film es la prueba de que los universos creativos permiten hacer posible lo que la mente dice que no lo es. Una de las grandes claves para lograrlo ha sido la capacidad de fluir y transformar las escenas y los aspectos del guion en función de los acontecimientos, jugando a tomar a la propia película como una entidad viva que permitía a todo el equipo experimentar la magia y el poder transformador de cualquier proceso creativo más allá de lo esperado.
Rodada en menos de un mes, sin medios económicos y con un equipo cuyos miembros jamás habían participado en el rodaje de una película. Sin ensayos previos, sin asesoramiento o conocimiento sobre la industria del cine y gracias a la aportación voluntaria de todos los integrantes del equipo y la ayuda desinteresada de un montón de personas que decidió apoyar este proyecto, esta película ha podido ser realizada.

domingo, 15 de noviembre de 2020

La Invitación

Trínity se puso en contacto conmigo mucho antes del momento en el que escribo este relato. Fueron encuentros en los que prosiguió aportando abundante e interesante información; la cual yo fui receptando con más facilidad que las primeras veces. También me invitó a acudir con ella a varias reuniones, en las cuales me presentó a otras personas allegadas a ella, y también conocí a su guía, maestra o mentora espiritual. Trínity me aclaró que prefería que no le diera ninguna de esas atribuciones en relación a su persona; pero yo, al fin y al cabo, como humana 3D, necesitaba darle algún calificativo a esa relación.

Lo cierto es, que después de muchas lecturas de la información canalizada por aquella persona, quien "lideraba" el grupo; definición que también me indicaron no era la correcta; ¿Pero cómo llamarle? Lo cierto es que en uno de esos encuentros; fui invitada a ser algo así como una especie de aprendiz.

―¿Quieres hacerlo? «Me preguntó Trínity».

―De momento, «contesté». aparentemente no tengo muchas más opciones... Lo que sí tengo claro, es que tengo el firme propósito de avanzar como ser humano, superar las limitaciones del uso de estos rudimentarios sentidos, que la verdad sirven para poca cosa, es que ni siquiera me permiten conocer con certeza si lo que se me presenta  es de verdad, un camino coherente y honesto de una real trascendencia humana y espiritual.

―Sabes que vas a sentirte parecido en relación a cualquier otra elección.

―Sí lo sé, y en este caso aunque sea muy avanzado y evolucionado el conocimiento que se ,me entrega; sigo siendo una creyente, no puedo ver por mi misma la realidad, ni tengo capacidad, de momento, para acceder a su fuente. Ya he sido tantas veces engañada por otros guías y conductores, aunque también es cierto que en algún momento descubrí sus tramoyas, y salí de ellas. Pienso que llegará el tiempo  de  desarrollarme sin "muletas", pero mientras tanto, parece que el mensaje perpetuo desde casi la mayoría de corrientes de desarrollo espiritual; es que no me queda otra opción, que lo único que puedo hacer es dejarme guiar y confiar.

―¿Confiar dices? No es confianza lo que percibo en tus palabras.

―Es cierto, no es confianza total lo que siento, no puedo confiar del todo. Aunque acepte la invitación  estaría alerta. Es lógico; que si con este conocimiento me habéis llevado a dudar de todo lo que me rodea y a saber que nada es lo que parece, de momento, como no puedo verificarlo por mi misma hacia donde voy de la manos de vosotros, tengo derecho a hacer ese camino con cautela, con prudencia, sin caer en otro adoctrinamiento, observando y estando alerta de que no se me pinte una holografía más.

―Pues sí, tiene sentido lo que dices, estas en libertad  de tener todos los cuidados que necesites al respecto; porque esto no es una secta ni nada que se le parezca.

―¿Y tú Trinity? ¿Cómo tienes tanta certeza de que no es otro engaño?

―He pasado por variados falsos maestros, falsa espiritualidad, y he recibido en sueños avisos del engaño en el que estaba en cada momento. Confío en mi misma principalmente, no me doy por vencida, no abandono mi objetivo, aquello por lo cual he regresado a este mundo en esta era planetaria. He nacido con poca cosa para poder usar como brújula, y es a través de  mis sueños por donde recepto ciertos mensajes.

―Pues... Yo ni eso. ¿Será que tendré que confiar en ti, hasta que mi incapacitado cerebro pueda hacer algo más que eso, y pueda apreciar por mi misma la verdadera realidad?

Yo seguí sintiéndome frustrada, tenía que seguir creyendo en otros aparentemente más adelantados en el camino, o que estaban aquí en el mundo con otra condición, humanos o humanas que según decían conservaban muchas de sus cualidades originales, aquellas que nos han sido arrebatadas hace milenios, y nacimiento tras nacimiento nos privan de ellas, de nuestra verdadera y auténtica condición humana. Pero tenía que seguir trabajando en mí misma, ya fuese sola o de la mano de otros más adelantados.

―Mi papel no es convencerte de nada. «Dijo Trínity después de un breve silencio de ambas».

―Lo sé, y si lo hicieras, entonces ya sí que mi desconfianza sería total; pero también me conoces lo suficiente como para saber eso... ¿No me queda de otra que jugar a la "gallinita ciega", confiando principalmente en que algún día veré la realidad por mí misma?

Yo seguí en silencio, mi sensación ahora era neutral, ni entusiasmo ni inquietud por aquella invitación; cosa que no me movía ni a decir que sí ni que no... No sé cuanto tiempo me quedé mirando hacia ningún lado en especial. La verdad estaba cansada y aburrida de emprender caminos religiosos, místicos y espirituales, sin ningún beneficio real para mi despertar. Yo seguía o así me sentía en situación de dependencia, que otros me contaran sus visiones, revelaciones, o canalizaciones. Estaba aburrida de ser adepta, seguidora, creyente... No sabía que contestar, y ante ese sentir preferí no dar respuesta.

Unar... Te percibo incómoda. No tienes porque sentirte presionada por esta invitación.

―Sí, y no lo haré. ¿Sabes lo que hare? Lo que generalmente hago ante cualquier propuesta; investigaré. No quiero dejarme llevar por el afecto que siento por ti, y por el hecho de estar tan a gusto en tu compañía. Aplicaré las mismas herramientas, los mismos principios que vosotros me habéis transmitido en todo este tiempo, para analizaros a vosotros mismos. ¿Qué te parece? Y comenzaré preguntándote por las personas que han pasado por vuestro grupo y luego se han apartado. Quiero saber su versión acerca de vosotros, conocer sus experiencias. Porque aunque quizás sus respuestas sean subjetivas, y estarán plagadas de sus criterios personales; tomar una decisión ahora mismo, también sería una acción subjetiva y emocional.

―Como quieras Unar... Pero yo no tengo ningún contacto con esas personas.

―Ya me las ingeniaré para encontrarles.


OTRAS ENTRADAS A ESTA SERIE

domingo, 1 de noviembre de 2020

Prudencia (Serie 4/12)

Si permito ser habitada por aquello;

aquello anulado en mí,

dando a esa esencia su centro;

desprogramando al intruso inquilino...


Cuando mi brújula se alinea

con quien soy realmente;

esta nave es conducida

por su capitán verdadero...


Este capitán que sabe y observa,

conociendo su camino y su destino,

desde su pecho su dirección orienta;

naciendo la prudencia, la cautela...


Al dejar de ser engañada por los sentidos,

por la adoctrinada conducción planetaria,

por el carcelero y estereotipado tiempo

por la hueca cacofonía de las palabras...


Capitán interno con brújula propia,

dejando de viajar movida por otros vientos,

conociendo el mar que navego,

pero navegando sin miedos...


Conociendo las trampas del pirateo,

sin aliarse con piratas de la verdad;

navegando con prudencia,

sabiendo que se hace en mar enemigo y turbulento.


Unar Idycula

31/10/2020

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