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viernes, 18 de septiembre de 2020

Ellos Viven


They Live (traducido como "Ellos viven") es una película estadounidense de acción-ciencia ficción de 1988 escrita y dirigida por John Carpenter. La película está basada en John Nada (Roddy Piper) es un hombre sin hogar que encuentra trabajo en una obra en construcción de Los Ángeles. Uno de los trabajadores, Frank Armitage (Keith David), lo acoge para pasar la noche en las chabolas locales. Mientras le están siendo mostrados los alrededores, nota un comportamiento extraño en una pequeña iglesia al otro lado de la calle. Investigando al día siguiente, descubre un monton de cajas de cartulina están dispersos alrededor de la parte trasera del edificio, y él por casualidad tropieza sobre varias cajas más que ocultan un compartimento secreto en una pared.
Esa noche, la policía rodea la iglesia, forzando a los habitantes a escapar. La policía entonces incendia las chabolas, destruyéndolas con excavadoras y le da una paliza al ministro ciego de la iglesia. Nada vuelve al sitio al día siguiente e investiga la iglesia otra vez, que ha sido vaciada. Toma una de las cajas del compartimento secreto y la abre en un callejón, encontrándola llena de gafas de sol.
Cuando Nada se pone las gafas por primera vez, el mundo aparece en sombras de gris, con diferencias significativas. Él nota que un cartel publicitario ahora simplemente muestra la palabra "Obedece"; sin ellas muestra el anuncio de que "Los Datos de Control crean un ambiente informático transparente". Otra cartelera (normalmente mostrando "Ven al Caribe" escrito encima de una mujer encantadora recostada sobre una playa) ahora muestra el texto "Cásate y reprodúcete". También ve que el papel moneda lleva las palabras "Este es tu Dios". Todos los impresos alrededor de él contienen publicidad subliminal.
Además, pronto descubre que muchas personas son en realidad extraterrestres. Cuando éstos comprenden que él puede verlos como realmente son, informan usando sus relojes de pulsera y la policía llega súbitamente. Nada escapa, mata a varios policías y roba una escopeta de policía, continuando hasta un banco local lleno de alienígenas. Los extraterrestres vuelven a denunciarlo con sus relojes, mata a varios, y uno lo ve y desaparece después de hacer girar un disco sobre su reloj de pulsera. Vuelve a aparecer la policía y Nada huye y fuerza a una mujer a llevarlo a la casa de ésta en Hollywood a punta de pistola. Quitándose las gafas para descansar, comenta: "Estas gafas se parecen a una droga ..., pero cuando te los quitas, caes con fuerza". Holly (la mujer) engaña a Nada y lo tira por la ventana, casi matándolo. Nada se marcha detrás de su par de gafas de sol, pese a todo.
Después de recuperarse, Nada vuelve a la obra de la construcción para discutir con Frank lo que él descubrió. Viendo a Nada como un hombre buscado por una matanza indiscriminada, Frank al principio no está interesado en su historia. Ambos se sumergen en una larga discusión en la que Nada intenta convencer y luego forzar a Frank a ponerse las gafas de sol. Tras una larga pelea, Frank finalmente accede a ponérselas, y ve también a los alienígenas a su alrededor. Frank se une a Nada cuando ambos entran en contacto con el grupo de la iglesia. El grupo comunitario escucha en la televisión a un orador que expone ideas radicales. Por ejemplo, culpa a los extraterrestres de las emisiones de dióxido de carbono y de metano ("Convierten nuestra atmósfera en su atmósfera, y consumen rápidamente los recursos del planeta"), con el objetivo de convertir al planeta Tierra en una atmósfera más semejante a la de su planeta originario. Holly vuelve, diciendo que ahora cree a John, y entrega alguna información a los rebeldes.
En la reunión, aprenden que el principal método de control de los alienígenas es una señal enviada por televisión, que es la que hace que el gran público no pueda ver a los invasores tal como son. Las gafas, también disponibles bajo la forma de lentes de contacto, interfieren la señal. La reunión es asaltada por la policía, que dispara a matar. Nada y Frank son rodeados en un callejón, pero escapan con la ayuda de uno de los relojes de pulsera de los alienígenas. Desaparecen del callejón y reaparecen en los subterráneos de un edificio desconocido, donde los alienígenas están dando una fiesta para sus colaboradores humanos.
El edificio resulta ser el sótano de una estación de la televisión local y la fuente de la señal de los extraterrestres. Holly, que trabaja en la estación, conduce a Frank y a Nada a la azotea. Cuando Nada se marcha, Holly mata a Frank de un disparo en la cabeza. Cuando Nada intenta destruir la antena, Holly intenta asesinarlo resultando ella la víctima. Una vez que mata a Holly, Nada destruye el artefacto como última acción heroica. Como último acto antes de morir, Nada les hace un obsceno gesto con el dedo a los extraterrestres. Al no haber señal que enmascare a los extraterrestres, los habitantes de Los Ángeles se sorprenden al poder verlos conviviendo junto a ellos.