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martes, 25 de agosto de 2020

El Plan C. Capítulo 2. Vacaciones sin Trínity

Estuve unos segundos mirando al techo antes de incorporarme en la cama. No estaba segura de estar ya despierta, pues me sentía medio enganchada entre dos planos. No me moví, quería retener y repasar aquello que no parecía un sueño corriente, era demasiado realista. Me parecía haber entrado en el mundo de las vivencias que Trínity acostumbraba a narrarme. ¿Era así como se sentía una vivencia onírica? Decidí levantarme y tomar nota de lo soñado, porque recordé que Trínity me había sugerido que lo hiciera, que apuntara mis sueños.

Pero, otra vez estaba sin tener noticias sobre Trínity, había dejado de llamarme para reunirnos. La última vez que la vi, me dijo que corría peligro y que por eso dejaría de verme por un tiempo. Aún no llegaba a entender a qué peligros se refería; Sólo me comentó que "dependía de mí misma, de encontrar mi coherencia interior, de llegar a mis propias certezas, y que desaparecieran las dudas acerca de todo lo que ella me desvelaba". Esas fueron sus palabras literalmente.

Escribí con lujos de detalles aquel aparente sueño, y se lo mandé por mail. Pasaron los días y no obtuve contestación alguna. La verdad es que ella no tenía tampoco ningún interés de convencerme de nada, ni de ratificarme de su versión del mundo. Recordé después de todo este tiempo sin verla y sin respuesta a mi mail, que también me comentó alguna vez: "Un verdadero despertar de consciencia ha de ir afianzado en una confianza en ti misma, en el desarrollo de habilidades para decodificar los mensajes propios, o sea los tuyos, los que son solo y exclusivamente para ti. Al principio todos recibimos ayuda de quienes van por delante en el camino; pero no es recomendable quedarse perpetuamente apoyados sobre "esas muletas". Hay que llegar a la solvencia interior sin caer en la soberbia."

La verdad es que yo tampoco podría recorrer ningún camino permanentemente apoyada en que otros me interpretasen sus señales; eso sería como conducir un coche sin conocer las normas de tránsito, y llevar siempre un copiloto dándote indicaciones sobre lo que cada una de ellas indican; algo así como: frena, cruza, acelera, para, deja pasar a esos... ¡Sería tremendo! Aunque lo convencional en este mundo, es que siempre tengas tutores y guías espirituales, que en ningún caso estimulan tu autonomía de ellos, sino todo lo contrario. Todos esos seudo guías, nos escupen con sus jerarquías, diciendo que están más cerca de dios, y nombrados por el mismo para conducirnos, guiarnos... Toda persona que se presente ante mí con esa actitud; es descartable, y Trínity nunca lo ha hecho; era éso lo que sostenía mi confianza en ella.

No había vuelta atrás, Trínity había activado en mí una lucecita de desconfianza y búsqueda. Me había dado algunos parámetros a partir de los cuales escuchar o leer, y discernir intenciones, diferenciar información verdadera y bien intencionada, de aquella que no lo era, o intentaba desinformar, o confundir. En la actualidad había gente dando charlas "conspiranoicas" desde hacía muchos años, tenían muchos libros publicados, y grandes audiencias. Escuche a uno de estos conferencistas decir que la gente no quería saber la verdad de la realidad en que vivimos en este mundo, que elegían no ver...  Pero Trínity me había dicho otra cosa, y ésa, su versión; a mí me resultó más resonante. ¿Por qué? Por mi propia experiencia, porque mientras se está tan programado, e ignorante de que lo estas; es imposible darse cuenta de lo que es verdaderamente el entramado planetario; y cuando dudas y haces preguntas, somos reconducidos con otras mentiras que están empaquetadas, diseñadas para esos momentos...

Así que, no hay manera de avanzar sin aceptar que en nosotros conviven dos genéticas opuestas; una original y de Luz, y otra artificial, que solapa y anula a la auténtica. Y, a partir de ese conocimiento y aceptación se da inicio a la desprogramación sin tregua de dicha conciencia invasora. Yo apenas estaba dándome cuenta de esto.

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