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jueves, 5 de marzo de 2020

Darse Cuenta y Actuar (De la saga conversando con Trinity)




Hicimos una pausa necesaria, nos quedamos en silencio saboreando el segundo té que nos acababa de servir la camarera. Contemplé a Trinity unos segundos, me era tan familiar, tan conocida y al mismo tiempo tan misteriosa. Me debatía, y como si no, siendo una persona dual como toda la raza humana; una parte de mi le tenía total y plena confianza, y otra me susurraba: ¿Pero sabes quién es realmente esta mujer? La sentía tan bien, tan ligera, segura, sensible, con esa habilidad tan sutil y precisa al hablarme, y que mis enfados y resistencias nunca se volvían reactivos hacia ella. Le pregunté y lo hice con un interés honesto no suspicaz.  


‒Trinity ¿Cómo te va en tu nueva vida? «Ella me devolvió una mirada, tierna, transparente, y las palabras no parecían salir de su boca sino de mi corazón» ...

‒ Unar, algún día vivirás en ti misma esta respuesta que te doy ahora; vivo un plan de vida programado por mí misma desde mi verdadera consciencia. He podido salir de las rutinas del gobierno planetario. Me expreso desde la creatividad y el arte, haciendo lo que ama mi ser. Ya conoces que habito en una hermosa ciudad costera, cerca de mi familia biológica. Por fin comparto una vida de pareja resonante conmigo, él y yo somos un equipo maravilloso; y además de nuestros trabajos materiales, hacemos por muchas personas esto que hago por ti. Ayudamos y apoyamos para que otras personas también puedan liberarse a sí mismas del yugo planetario.

Respiré profundo varias veces, sintiendo que era yo misma quien decía aquello, que ella era un espejo en el que me contemplaba con profundo amor, respeto, admiración. Me di cuenta de que aquella sensación incómoda, desagradable de frustración, cuando otra persona lograba lo que yo no; ya no estaba. Fue toda una liberación, en ese momento me sentí libre, por lo menos del disonante y maloliente ego de la envidia. Ella prosiguió con el tema de la dualidad...

‒ Unar, entre tantas cosas que no se nos dicen, está el hecho de que las células que forman nuestras biologías; tanto vibratoria como físicamente llevan grabados códigos y claves genéticas, formando un tipo de ADN cuyos eslabones contienen el temperamento y la personalidad racional, fría y especuladora de otras razas.

‒ ¿Me estas queriendo decir que nuestro ADN es un cóctel de razas?

 ‒ Sí, y esas otras razas, distintas a lo que era la humanidad en su origen; se destacan por ser guerreras y conflictivas. Estas genéticas son visibles en nuestros comportamientos, actuamos desde el impulso, intolerancia y compulsividad. 

 ‒ Es patético… Hemos sido creados para ser conflictivos, vivir permanentemente desde la fricción y la desarmonía interior, la falsedad, la ambivalencia… y tantas cosas más; pero si eso es parte de nosotros y hemos normalizado lo anormal, estamos resignados a que así somos y decimos para justificarnos “somos humanos”, aceptando el sello, la marca como seres defectuosos y sin remedio alguno. ¿Cómo podremos superar esto?

 Aceptarlo y observarnos, ver nuestros pensamientos, porque dentro de ellos no estamos siendo nosotros mismos. Ya que estamos contaminados con el lenguaje, imágenes, gestos, acciones y teorías que nos dictan que hacer, ser, sentir y proyectar como personas. Pero podemos Unar; somos capaces de ayudarnos a nosotros mismos.

 ‒ Si, Pero sigo sin entender cómo. «Yo me sentía incrédula e impotente ante la realidad que Trinity me exponía» ...
 Siendo conscientes de nuestros actos, vernos desde que lado genético accionamos. Vivir atentos a nuestros comportamientos a lo que decimos y transmitimos al hablarle a quien está a nuestro lado. Detener a tiempo cada impulso movido por lo que entendemos como “Ego”.

‒ Y tomando en cuenta todo lo que dices; ¿Qué es el Ego?

‒ El “Ego” es la fuente y al mismo tiempo guardián de la dualidad en acción. Si nos dedicamos a ser nuestros propios maestros; investigando, descubriendo cómo está creada y diseñada la mente que opera en nosotros como una inteligencia artificial y sustituta. Si observamos cómo opera cuando se activa durante una conversación o después de ella. Nos daremos cuenta como ensambla y desambla todas las tramas emocionales, movida por los pensamientos, es en dichos escenarios donde la dualidad “Ego” activa la genética que ocultamente tenemos de razas invasoras.

‒ Todo esto es tan irónico, ¡No! ¡Es más que eso! Es un juego macabro. Nos han hecho creer que somos culpables de nuestra indignidad, esclavitud, deterioro del planeta, que estamos sucios, que por ello debemos limpiarnos y purgar nuestras condenas vida tras vida, hasta enmendar todos los daños que hemos causado.
‒ Tenemos que hacernos conscientes de nuestra condición espiritual, entender quién y como soy, así como con qué y quienes interactúo y me enfrento día a día. Ya que lo hacemos con inteligencias artificiales, programas sustitutos, disfrazados de razones, personalidades, decoradas ficticiamente con fundamentos, teorías, entre la gran variedad de religiones y diversidad de dioses, y adoctrinamiento socio familiar y cultural.

‒ ¡Claro, ahora entiendo porque nos tratan como nos tratan! Sin ningún respeto, tanto por aquellos que se han postulado como
dioses a lo lago de la historia conocida, como por reyes, monarcas, gobernantes, que al final son las caras visibles de lo invisible, o de lo que se evita que veamos. No somos tratados como seres sensibles, sino como muestras genéticas. Pero… ¿Cómo salir de este laberinto? ¿Cómo dar inicio a ese proceso que nos lleve a ser conscientes por lo menos de nosotros mismos?

Es muy importante ser honestos con nosotros mismos, y que todo lo que transmitamos y seamos, sea desde nuestros verdaderos sentimientos, siendo auténticos, dejar de depender de las respuestas y reacciones de los demás, dejar de necesitar sus reconocimientos.
¿Sabes cuándo amplificamos nuestras consciencias?

No, no lo tengo tan claro…

Pues, cuando amamos y sentimos desde la libertad absoluta.

¿Y cómo se consigue algo así?

Abandonando para siempre la condición de prisioneros de nuestros estados emocionales, ya que por los mismos vivimos dentro del apego, esperando la devolución, pensando en la importancia de lo que damos. Oculto detrás de esto, está el interés y condiciones subliminales, que nos conducen a controlar a otros y permitir ser controlados. El amor verdadero es ser conscientes realmente; porque cuando esto sucede, dejamos de estar influidos por nuestro ego, y esa conciencia nos conduce a dar lo mejor de nosotros, porque es su sentir auténtico. Deja de preocuparnos el rechazo y a no proceder condicionados por ello.

¿Y qué con los demás, con quienes nos hacen daño, con sus malas intenciones, o sus conductas bipolares, inestables?

Sí nos hacemos conscientes, comprenderemos a los demás, siendo flexibles observadores de sus mentes impostoras. Recordando que antes hemos estado allí. Siendo ejemplos directos, porque nosotros hemos conseguido salir. Hemos superado la idea de nos ser capaces y de que alguien debe hacerlo por nosotros.

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