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jueves, 20 de febrero de 2020

Cansada de mi misma (De la saga conversando con Trinity)


Habían pasado más de cuatro meses, mi vida seguía sumergida en un mar de incoherencias, de intenciones que no llegaban a ningún sitio, de enfados, dudas, desconfianza... Un sin fin de fricciones internas, decepciones hacia mí misma, hacia mis propios potenciales de cambio, de visión, percepción, consciencia. Darme cuenta de que era una más, "una máquina humana"; eso no me gustaba nada...

Me había creído especial y lista, pero ahora me daba cuenta de que eso también era ilusión, pues seguía funcionando en la vida dependiendo de mis sentidos ordinarios; esos que antes entendía como esenciales y únicos para la supervivencia humana; y que ahora conociendo que no eran suficientes, es decir, que mirar, oír, palpar, oler y saborear la materia; no era lo único. Que había algo más, mucho más en todo lo que nos rodea, a lo que yo no era capaz de llegar o acceder.

Y si yo no era capaz de percibir ese "algo más", tenía que depender de quienes decían que sí podían hacerlo; ya sea por contar con facultades especiales de las que yo carecía, o porque aparentemente eran más evolucionados, adelantados, etc...

Ahogada por todas estas reflexiones; habían transcurrido casi cinco meses sin ver de nuevo a Trinity. La verdad era que de alguna manera mi enfado conmigo misma se hacia extensivo a ella, y por mucho que me llamase para hablar o vernos, yo la evadía. Estaba cansada de que otros, otras, me contasen lo que les llegaba de otras realidades paralelas a esta tercera dimensión planetaria...

Si ya hemos sido engañados durante tantos milenios y reencarnaciones, debido a que nuestros cerebros están programados para que así sea. Nacemos con esa predisposición genética; ¿Cómo puedo confiar en lo que alguien me cuenta?... Estaba enfadada con mis limitaciones ancestrales y genéticas que "alguien programó en mí antes de nacer". Al mismo tiempo también estaba enfadada  por haber nacido con la percepción de que nada era como parecía, que todo tenía un lado oculto distinto a la aparente realidad.

Un día, más por cariño que por la expectativa de que me revelase cosas; volví a ver a Trinity. Por otro lado me daba cuenta de que de alguna manera estaba abandonando la condición de naufrago, de buscar desesperadamente que alguien me revelase algo a lo que aferrarme y salir de mi ceguera y estupidez cognitiva y espiritual. Consideraba a Trinity una amiga en quien poder confiar, y eso no abundaba en mi vida por esos tiempos.

Miré a Trinity entrar en aquella cafetería que por no ser ya hora de desayunos, estaba casi vacía; tuve la extraña sensación de verme a mí misma, fue solo un flash, un nítido segundo en el que ella era yo caminando hacia mi. Fue algo desconcertante y tan real. No pude accionar hasta que ella  me sacó de ese lado que ahora mismo me es imposible describir.

‒¿Unar? ¿Estas bien? 

‒ Sí... Hola, disculpa, ven siéntate.

Ella no me pidió explicaciones, ni me hizo ningún reproche por mis evasiones a nuestros encuentros; parecía saber y entender mis razones. Yo quise comentarle mis enfados y malestares... Lo que normalmente hacen dos amigas cuando se reencuentran; ponerse al día con sus emociones, y rellenarse una a la otra de sus malos ratos. En el fondo me sentía realmente patética, pero no podía parar la acción de depositar en mi amiga mis frustraciones y mala vibra.

‒ Haré comentarios  a partir de tus palabras. «Dijo ella en una actitud de neutralidad total».

Lo único importante es tu estado de ánimo, el mío y el de todos los demás... Ha de ser el mejor o positivo el mayor tiempo posible; brillante, activo, alegre, optimista. Tener conciencia de nuestros estados anímicos; ya que somos golpeados y forzados a vivir cada día en esta prisión del tiempo, que se hace infinita construyendo fronteras que limitan nuestras conciencias individuales y colectivas.

Estamos siendo bombardeados permanentemente a través de nuestros sentidos;  escuchamos, leemos, vemos tantos enfoques distintos, opiniones... Terminamos cansados, abrumados, tomamos decisiones. Llegando a sentirnos condicionados por nuestro cansancio y resignación... 

Es eso lo que se persigue hacer con nosotros. Agotarnos hasta quitarnos las esperanzas, ilusiones o proyectos de vida como civilización.

‒ Pues mejor no has podido decirlo; así me siento.  

‒ Conocer lo que ya conoces no te justifica. Sabes que  nuestra libertad de tomar decisiones está condicionada, pero eso no es excusa para que te resignes a aceptar una condición genética que define y marca la realidad que vivimos dentro de este planeta.

‒ ¿Pero contra qué luchamos realmente? ¿Cómo trascender todo esto?

‒ Ya conoces que portamos un lado oscuro; eso hay que aceptarlo, es una idea para trabajarla con respeto y claridad.

‒ Ya lo sé; el enemigo está implantado en nosotros. ¿Y qué podemos hacer con ello?

‒ Somos plenamente libres de elegir si queremos portar ese lado oscuro o desecharlo; es justamente esto lo que en este mundo se nos prohíbe subliminalmente, se nos confunde  para impedir que trabajemos en ello y extirparle.

‒Pues es justamente por lo que estoy enfadada y triste.

Eduardo Punset (Autor)
‒ Pues estas cayendo en ese juego. Y es eso lo que quieren y buscan; que las personas vivan gran parte de sus días con enojos, tristezas, melancolía y soledad. ¿Cuántas veces en nuestras vidas nos hemos sentidos solos? ¿Cuántas veces hemos querido depositar nuestra confianza en un amigo? ¿Cuántas veces nos hemos visto envueltos en desilusiones y traiciones? A tal extremo de quitarnos las esperanzas en volver a confiar, volver a creer y volver a amar.

‒ Sí, así mismo es. La atención a esta realidad y su sistema inductor telepático, ha de ser constante. Hay temporadas que es agotador, pues este control se ejerce día a día en nuestras psicologías y el estado anímico se ve atrapado por el escenario abrumador; manipulados  a mentalizar un mundo sin el más mínimo interés de mejorarlo, de modificarlo para poder vivir en estado de tranquilidad, de alegría y superación. Estoy cansada de que nos prometan salir de esta realidad y de alcanzar una superación vibratoria aplicando prácticas, métodos que supuestamente garantizan  nuestra libertad y despojo de la dualidad.

‒ ¿Unar, pero sabes con precisión qué es la dualidad? (CONTINUARÁ).

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EL ALMA ESTÁ EN EL CEREBRO

Emociones, ideas, temores, deseos… y tantos otros aspectos de nuestra vida dependen de las complejísimas operaciones de nuestro cerebro. Cuando nos interrogamos acerca de nosotros mismos, son muchas las preguntas que surgen: ¿depende el amor de unas meras conexiones neuronales?, ¿se puede manipular el pensamiento de otros?, ¿nos engañan nuestras percepciones? Los interrogantes que suscita el cerebro y su manera de funcionar es infinita. En el siglo XXI el cerebro sigue siendo aún el gran enigma que el hombre intenta desvelar.

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