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viernes, 31 de mayo de 2019

¿Ser Yo Misma? (Relato de la saga Conversando con Trinity)


(Relato de la saga Conversando con Trinity)
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Allí estaba yo, mirando por mi ventana como el viento mecía el olmo del jardín de mi portal. No había nunca reparado en lo alto que era ese árbol. Yo estaba en un cuarto piso que el superaba hasta llegar al quinto. El sol le iluminaba y él bailaba al ritmo que la brisa le marcaba.

Quise imaginar que ese magnífico árbol danzaba para mí, en agradecimiento por ese momento de atención consciente que jamás le había dedicado; verlo sí, muchas veces, pero contemplarlo nunca, no como en este momento, casi sintiéndome enamorada.

Tenía muchas cosas por hacer, rutinas, llamadas perdidas, montones de mensajes en los chats, demandas de ayudas y de atención, también reproches por no atender. Había colgado en todos mis perfiles de redes sociales un cartel con una frase que llegó a mí, y que desconozco su autoría, que decía: «A veces no estoy para todos porque me hago falta a mí misma».

Sólo quería estar sola, tranquila y en silencio, contemplando como el olmo galantemente danzaba para mí. Mi móvil volvió a sonar, era Otraocy, a ella también le había dejado plantada ese día.

Hola Unar, no has llegado a nuestra cita ¿Te pasa algo?

Hola, nada de gravedad, no te preocupes. Necesitaba un poco de soledad, disculpa por no avisarte, pero perdí la noción de la responsabilidad, por unas horas todo dejó de importarme...

La frase "ser yo misma" no se me iba del pensamiento, últimamente me suele pasar, son frases que surgen de mí, no que las lea, o que alguien me las nombre por cualquier circunstancia. Cuando sucede, debo encontrar una conclusión, o hacer algo con esa frase que me acosa y hasta me desvela. Así fue como retomé contacto con mi lado artístico, volví a pintar, dibujar, y escribir poemas... Pero, no tengo claro lo que es eso de ser uno mismo, porque lo que se dice no me termina de encajar; y es que tampoco sé el porque ya no me encaje la explicación que se ha dado a esto.

Desde que soy una adolescente, he hecho todo lo posible por ser yo misma; ya sabes, estudios, autonomía de los padres y personal, y un largo, largo etc... Pero, la verdad es que no siento que nada de eso me haya llevado a ese encuentro. ¿Estoy siendo realmente yo misma? O, ¿Vivo en el autoengaño de ser yo misma?...


―Las frases que te llegan provienen de tu Voz Original. «Dijo Otraocy. Y esta vez nuestro encuentro fue telefónico».

―¿Mi Voz Original? ¿Y eso qué es?

―Voz Original, parece obvio pero no lo es. No es la otra voz, la que estas acostumbrada a seguir; no es la voz de la "autómata adaptada" a su medio y circunstancias, las cuales están vinculadas a creencias, paradigmas socio-culturales y religiosos. 

La Voz Original, generalmente está en conflicto con la autómata. Dos voces disyuntivas habitando en nosotros. La primera es de genética libre y la segunda es la programada, acostumbrada, estructurada...

La Voz Original es la conciencia del Ser; la voz autómata desde la cual pasamos o toda la vida o una gran parte de ella, siendo conducidos; está representada por una entidad artificial que creemos ser nosotros mismos...

―Vaya lío. «Contesté mientras me comenzaba a doler la cabeza, pero interesada por aquella versión, que aunque había apreciado esbozos de la misma en tantos libros; era ahora cuando podía entenderlo con bastante claridad. Ella prosiguió hablando».

―¿Me dices que quieres ser tú misma? Pero... ¿Quién es tú misma? Si desde los tres años somos desconectados, es decir, nuestro verdadero Ser es desactivado de su Fuente, para pasar a tomar control y dominio de nosotros la entidad que es llamada también conciencia artificial y conciencia física. La misma es automatizada a base de costumbres, educación, religión, cultura, etc.

―Vale... ¿Y qué pasa con nuestro Ser? ¿A dónde se va o dónde esta?

―Queda prisionero dentro de nosotros, siendo su custodio y carcelero la entidad autómata o conciencia física. Esta toma mando y dominio a partir de los tres años. 

―Entonces ¿Quién puede llegar a ser sí mismo? Porque esto nunca se cuenta de esta manera, y habrá millones de libros que nos invitan a ser nosotros mismos. Pero si actuamos desde una personalidad artificial, que suplanta y encarcela al Ser verdadero; conseguirlo parece algo imposible, porque esta entidad sustituta, lo que hará permanentemente, será hacernos creer que estamos siendo nosotros mismos, marchando por caminos o modelos de vida, o estructuras de pensamiento que serán siempre parte del sistema de adaptación a este mundo...
Ser uno mismo parece algo imposible...  «Últimamente tenía la sensación de que yo era una persona útil para Otraocy; pero hoy me parecía lo contrario, porque aunque en nuestros anteriores encuentros ella nunca parecía estar enviándome mensajes directos, en este instante me daba cuenta de que lo que hacía conmigo era tan sutil y delicado, para que así mi autómata no huyera en actitud defensiva ».

―No es algo imposible; si te das cuenta y aceptas que esta dualidad habita en ti. Pero este es sólo un primer paso.

―¿Y cómo sabes eso de la desconexión a los tres años de edad? «Ya no me dolía la cabeza y comenzaba a sentir entusiasmo; las palabras de Otraocy eran una pieza de mi incompleto y desordenado puzzle de la conciencia».

― Porque lo vi y recuerdo cuando fui desconectada. «Contestó».

―¿Siii? ¡Pues cuéntamelo!

―Pues bien; sal de tu aislamiento, aséate un poco y vente a nuestro encuentro.


domingo, 26 de mayo de 2019

3- Los Visitantes Nocturnos (Relato de la saga Conversando con Trinity)



(Relato de la saga Conversando con Trinity)
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El camarero por fin nos sirvió los cafés, yo era la más impaciente de las dos, como siempre. Otraocy agradeció como si los quince minutos que había tardado, y que a mi parecer era porque casi se había olvidado de nosotras; no tenían importancia, para ella no pero sí para mí. Pero aquellas “gracias” con su gran sonrisa, me hicieron tragar el reproche que me quemaba la lengua.

― Nunca te había visto tantas ojeras, «le dije».

― He pasado una mala noche. «Me contestó mientras observaba su taza de café, como si de allí fuese a recibir alguna respuesta».

― ¿Qué pasó?


― En mi habitación habían presencias desconocidas y no muy agradables… «Y comenzó a contarme su lucha nocturna».

Hubo una lucha tremenda entre aquellos que sin mi consentimiento insistían en intervenirme mientras dormía y yo misma por no permitirlo. Pienso y pienso por qué me está pasando esto; me parece que tiene una relación con Moteo.

― ¿Moteo? El maestro ex iluminati con quien has entablado contacto.

― Sí ese mismo. Me parece que es un “insiders” más. Otro de tantos y tantas; “pastoreando a los borregos” en la nueva dirección de lo que se está haciendo creer como cambio planetario. Pero conociendo su procedencia, no me extrañarían nada sus manejos oscuros a ciertos niveles y fuera de esta realidad...
Me están pasando cosas muy extrañas desde que he leído sus libros y participo de su grupo; pero aún más, desde que he entablado una comunicación directa con él vía mensajes. «Otraocy prosiguió con su relato». Anoche, después de luchar y luchar con aquellas presencias invasivas, accedí a otro plano fuera de este mundo. Estaba mi cuerpo físico tumbado en una camilla, ellos alrededor, eran varios, no sé cuantos, tenían figura humana. Yo estaba fuera de mi cuerpo contemplando aquella escena; escuché claramente como uno de ellos decía: «tiene los códigos para compartir». Algo me sacó inmediatamente de allí. 

Me levanté muy cansada, deambulé por el piso un rato, ya casi amanecía, volví a la cama para intentar dormir un poquito, en breve sonó el despertador; extendí mi brazo con los ojos medio abiertos para pararlo y volví a ver a dos de aquellos visitantes nocturnos; estaban mirándome desde un lado de mi habitación, escuché como uno le comentaba a el otro: «ya no podemos con ella, así no». Yo les contesté mentalmente: «pues eso es lo que yo quiero, que no podáis».
No entiendo aún mucho todo esto; lo que sí sé es que  muchas cosas extrañas me están pasando, «no sé cuantas veces repitió esta frase, en momentos parecía olvidarse de que yo estaba allí, y hablaba a solas en un gran esfuerzo por comprender o comprenderse». Desde que estoy en contacto con Moteo y su grupo de seguidores es todo muy raro…

― Quiero que escribas esto. «Me dijo». Y espero descubrir pronto lo que ellos representan realmente, y que lo escribas también.

― Pues mande usted señora. «Le contesté».

Algún día también tendré que explicar como esta extraña mujer se hizo parte de mi vida, porque no soy su secretaria, ni su escritora particular, ni ella es mi jefa… No, no tiene nada que ver con eso. 

Habían muchas preguntas en mi cabeza en relación a lo que Otraocy acababa de narrar; como por ejemplo: ¿Los códigos para compartir? ¿Quién o quienes la sacaron de allí y le ayudaron? ¿Quienes, por qué y para qué la habían estado interviniendo mientras dormía? Y ahora ...¿Por qué ya no podían intervenirla sin su consentimiento? Muchas interrogantes, demasiadas, y a mí me podía más el hambre, así que me dispuse a tomar mi desayuno cuando por fin el camarero "pasota" lo trajo a mi mesa. Ya os seguiré contando...




8 de Muchas Más (A veces)

Insistencia...



Insisto, insisto; jamás me doy por vencida...
pese a todo este ruido en mi cabeza;
algún día se actualizará el prisionero,
abrazando en consciencia a su carcelero.

Ruido y más ruido en esta cabeza,
y yo buscando el nutrido silencio;
el silencio que el prisionero anhela,
y habita escondido la cárcel de los ruidos.

Ruido por fuera, ruido por dentro,
y yo anhelando el nutrido silencio,
pero el autómata carcelero tiene miedo;
y grita mientras más se libera el prisionero.

No me rindo, persevero, insisto,
sé que un día quedará libre el prisionero,
abrazando en consciencia al carcelero,
uniéndose en creativo y perpetuo silencio.

Unar Idycula
26/05/2019

sábado, 18 de mayo de 2019

Aunque No Quiera...


Te quiero aunque no quiera,
aunque inyecte legia en mi mente; 
eres un virus latente...

Y yo no quiero quererte;
no de esta manera, no quiero,
¡Y es que quererte así no debo!...

Te quiero tanto que duele,
y me asusta reconocerlo,
pues yo me esfuerzo y te olvido...

Es que te quiero sin motivos,
sin razones que no encuentro;
pues sé que tú no me sientes.

¡Joder por qué te quiero!
Si yo así no quiero quererte...
Que lo sepas, que no quiero.

Tanto ya por mí vivido
¿Y ahora vivo este absurdo?
Quererte así sin sentido...

Yo así no quiero quererte.

Unar Idycula
18/05/2019

viernes, 17 de mayo de 2019

2- Final de la 8ª Etapa (Relato de la saga Conversando con Trinity)



(Relato de la saga Conversando con Trinity)
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Allí estaba Otraocy, de pie en una acera, al lado de un banco en el que no terminaba de sentarse. Sólo era eso, una mujer más, en apariencia sólo eso…

¿Qué te pasa? Te percibo lejana. «Le dije a Otraocy luego de unos segundos en los que noté como inspeccionaba la calle en donde nos habíamos citado ese día».

Ella me miró intensamente a los ojos. Siempre me he preguntado cómo una mujer con un aspecto tan corriente, y esa expresión que parece a veces no enterarse de nada; podía lanzar aquellos comentarios, afirmaciones y reflexiones, que siempre descalabraban mis esquemas mentales. Pero allí estaba yo también, una vez más, escuchando lo que quería decirme… (SEGUIR LEYENDO).

El Deseo del Difunto (Microrrelato)


1- Visitante Indeseable (Relato de la saga Conversando con Trinity)

El día que estuve en la luna, fue uno de esos tantos días que me fui a dormir con la sensación de estar ya entre dos mundos. «Otraocy me narraba aquello con una normalidad pasmosa. Todo mi cognitivo se debatía en una enorme disyuntiva; pues al percibir en ella tanta certeza, danzaban en mi cabeza dos preguntas: ¿Es ella muy rara? O, ¿Soy rara yo por no creerle? Pero… ¿Por qué no creerle? Sólo sabemos aquí lo que nos cuentan o quieren contarnos. No hemos ido nunca a la luna, aun así tenemos que creer lo que nos dicen los que sí  han estado allí». (SEGUIR LEYENDO).

(Relato de la saga Conversando con Trinity)
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jueves, 16 de mayo de 2019

Encuéntrame Cuando Despiertes


No sé quien ha estado dormido;
tu o yo misma...

Quizás sea pretencioso decirlo, quizás...
«Encuéntrame cuando despiertes»,
yo desconozco los caminos para verte...

Pero, es posible que sea yo...
Sí, yo misma dormida en mi ignorancia,
quien apenas ahora te percibe y entiende...

Pero, esta es la frase que me nace;
 Yo estoy aquí ¿Y tú dónde?...
«Encuéntrame cuando despiertes»...

Unar Idycula
16/05/2019

miércoles, 8 de mayo de 2019

Unar Idycula (Relato Autobiográfico)



Maracaibo, Venezuela; transcurría  la década de los  70. Era yo una niña de once años; en aquellos tiempos en que mi barrio completo era el patio de mi casa. No había secuestros, ni vecinos pederastas. La comunidad en la que crecí era un sitio desfavorecido y marginado en todo sentido, esto era así,  y paradójicamente sucedía en tiempos de la opulencia del petrodólar.
Un día cualquiera, paseando por una de las calles, observé un contenedor de basura desparramado en la acera, me llamó la atención en aquel basurero un librito rojo, pequeño, de esos de bolsillo; estaba impecable. Miré a mi alrededor dudando de si cogerlo o no. ¿Cómo alguien podía tirar a la basura algo tan bonito? Lo cogí y salí corriendo a mi casa; el libro estaba tan nuevo que no quería correr el riesgo de que alguien me acusara de haberlo robado.

Ya en mi habitación, puertas cerradas, me dispuse a leer aquel diminuto libro; era una Antología Poética de Federico García Lorca. Por supuesto que yo no conocía nada ni del autor ni de letras, ni de literatura, pero sí me gustaba leer, y leía todo lo que pasaba por mis manos. Pero aquellas líneas no tenían nada que ver con lo que hasta ese momento yo había leído.
Leí varios poemas y el corazón se me aceleró, me quedé tumbada en mi cama mirando girar el ventilador de techo de mi habitación, casi mareada, pensando ¡Qué cosas tan hermosas escribe este señor! Me quede así casi en trance, no sé cuánto tiempo, con el librito sobre mi pecho, sintiendo toda la vida, amor y sensibilidad que emanaban del mismo; me percibía alegre, acompañada por algo, por alguien, me sentí enamorada.
Puedo ahora decir que a los once años Federico García Lorca fue mi primer amor, porque al leer sus poemas parecía mecerme entre sus brazos y me sentía amada. Fue poco después, ya en el instituto o liceo, cuando en contacto con las clases de Lengua y Literatura, descubrí que yo podía, que de mí nacía la inclinación a escribir poemas. Por ese entonces ya tenía 13 años, y comencé a hacerlo.

Pasados cinco  años, o sea a los 16, tuve mi primer ligue o novio; quien fue en esta ocasión, utilizado por alguna mano invisible como emisario del desaliento. He observado que en cada etapa de nuestras vidas, siempre hay alguien allí para entorpecer tu camino; de nosotros depende si lo permitimos o no; yo en algunos casos como este que narro, lo permití.

El susodicho novio o “ligue-amigo”; vino un día a visitarme a casa sin previo aviso, y me pilló con mi cuaderno de poemas en las manos… Se partió de la risa, no sé cuánto tiempo estuvo riéndose de mí. De forma implícita me llamó ridícula, y así me sentí, una ridícula.


Aclaro que no es que piense que la visión generalizada de las personas hacia los poetas y poetisas sea la de considerarles ridículos, pero habrá uno que otro que así opine; sobre todo porque esto no es una labor “material ni productiva” no es un plato de comida con el que puedas saciar el hambre física, no es un coche, una cosa o una cuenta bancaria sustanciosa, etc. Pues, me pasó que de tanto esconder el cuaderno de mis primeros poemas no sé a dónde fue a parar, lo perdí y también deje de escribir.

Finalizados los que para mí fueron terroríficos, limitantes, reprimidos y frustrantes años 80, ya en los 90; siendo una universitaria con un poquito más alineada mi autoestima; por todo lo que ya había podido superar en cuanto a privaciones de todo tipo y catástrofes familiares; comencé otra vez a escribir poemas.
Debo reconocer, que  muchos de los poemas que escribí ni yo misma los comprendía, así que también los ocultaba, excepto a unas poquísimas personas, a quienes alguna vez me atreví a enseñárselos; de las cuales el 95% reaccionó mirándome con la lástima con que se contempla un bicho raro y desadaptado del mundo, o a lo mejor así me sentía yo, y pensaba que aquello era evidente para los demás.
Comencé a escribir para mitigar el dolor emocional de algunas experiencias; no sé si podré explicar esto acertadamente, pero escribía aquellos poemas en una especie de trance hipnótico; luego de hacerlo me sentía enormemente aliviada, así que hacerlo me resultó de una ayuda psicológica enorme, puesto que yo para pagarle a un psicólogo no tenía.
En fin… Toda esta narración está lejos de presentarme como alguien especial, ni como la infeliz víctima de mi entorno y circunstancias; sino para que se entienda el seudónimo.