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martes, 2 de julio de 2019

5- La Desconexión (Relato de la saga Conversando con Trinity)



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No había tristeza en su mirada, ni rastro de alguna emoción melancólica o frustrante vinculada a su relato; aunque era triste, pero ella parecía haber superado todo aquello desde la comprensión y el conocimiento del por qué de sus vivencias. Ahora parecía entender tantas cosas, y eso le daba a todo lo que me contaba una tranquilidad que me transmitía como si hablase de otra persona.

Ese día decidimos darnos un paseo, eran mediados de primavera y el Parque del Retiro de Madrid nos regalaba todo su esplendor y el colorido de sus cuidados jardines.

¿Cómo has podido llegar a estas conclusiones? «Le pregunté».

Otraocy no contestó de inmediato, contemplaba a un grupo de gorriones que se esforzaban por desmigar un gran trozo de pan duro.

― Algunas personas nacemos con lo que posiblemente los gestores de este mundo llamarían “un fallo técnico”. «Comenzó por fin a hablar». Ya sé que me preguntarás quienes son esos; ahora mismo no hablaré de ellos, pero puedes apuntar la pregunta para otro momento. Ya te he comentado anteriormente que en el avatar humano conviven dos entidades, aunque no en todos se da esta característica.


― ¿No en todos?

― Sí, no en todos, pero este también será tema para otra conversación; apúntalo, si quieres.

La personalidad física y sustituta, es la que viene programada con un paquete de vida específico, es la personalidad autómata, tiene todo marcado para vivirlo en este mundo; nacimiento, parentescos, relaciones, lugar geográfico en el que nacerá y vivirá, destino, fecha de su muerte, etc… Nacemos con ese programa en estado latente, pero a los tres años se activa, avasallando y encarcelando al ser verdadero, silenciando cualquier posibilidad de que este nos saque del automatismo y el adoctrinamiento al que seremos expuestos.

A esta personalidad o programa sustituto, es a quien se le educa dentro de los formatos socio-culturales y religiosos de cada geografía planetaria, y también de acuerdo al núcleo familiar y estatus socio-económico del avatar humano.

Al convivir en el avatar humano ambas entidades, y para no correr el riesgo de que la verdadera desprograme a la artificial con inquietudes y cuestionamientos; se nos inculca el concepto de un dios omnisciente, sabio y todo poderoso al que hay que obedecer ciegamente;  se nos dice que es el diseñador de nuestro destino, el cual hay que acatar, ya que a través del mismo lograremos evolucionar…

Todo adoctrinamiento religioso, sea cual sea la religión en cualquier parte del mundo; no es más que un paquete de datos que se nos instala, para mantenernos confundidos y desorientados. Haciendo de los mismos avatares humanos los canales de dichos contenidos y al mismo tiempo sus celosos guardianes para hacer que se cumplan los dogmas de los mismos. Ya conocemos la historia, no hay más que observar lo que se les ha hecho y se les sigue haciendo aún a las personas en algunas regiones del mundo, si se atreven a dudar o a renegar de su dios o religión imperante.

Es lo mismo en Oriente o en Occidente; mismo paquete envasado en diferentes culturas, costumbres, conceptos, etc.

― Y tú has creído alguna vez en ese dios que nos inculcan empaquetado en distintos modelos culturales.

― Pues claro, como casi todos… También nos encontramos con el modismo de algunos occidentales, en pensar que los dioses orientales son los verdaderos, pero en mi opinión esto es absurdo.

La personalidad sustituta sostiene y custodia la creencia en ese dios con un cerrojo muy potente; ya que esta creencia ha sido diseñada de esa manera para implantarse en nosotros. De tal forma que muchos han sido capaces de hacer guerras, asesinar, dominar, y tantas cosas horribles en nombre de su dios. Y aunque muchos no lleguen a este nivel de acción; si tan sólo les insinúas que están siendo engañados con esa creencia, que todo en cuanto han creído de su bondadoso dios padre, es mentira. Sentirán ante tus palabras tal grado de miedo, confusión, rabia, repulsión y hasta culpa sólo por escucharte; que es posible que se aparten de ti para siempre y te consideren una persona no grata en sus vidas. Sus autómatas les indicarán huir de ti. Así que la mayoría de las veces es mejor permanecer callados, ya que cada quien tiene su propio proceso personal, y es también absurdo y vano polemizar sobre quien ostenta la verdad.

― Entonces… ¿No hay nada ni nadie más allá? ¿Origen, Fuente de este mundo, de nosotros, de todo esto?

― Claro que sí, pero no son ellos; digo ellos porque son muchos, no es uno solo. Ellos rigen a este planeta y a este universo, pero no siempre fue así; antes de que ellos llegasen todo era diferente, éramos individualidades interconectadas en sincronía perfecta, pero libres, entidades lumínicas en permanente evolución desde la autodeterminación. Si quieres paro ya, tienes el ceño fruncido ¿Te duele la cabeza? «Un poco sí que me dolía, pero yo quería escuchar a donde iba a parar la charla de ese día».


― No, no, sigue, sigue. «Contesté».

― El dios y su comitiva o equipo, en quienes se nos ha programado para creer; son quienes nos tienen atrapados en este planeta.  Somos baterías energéticas, somos quienes generamos la energía luz- materia a través de nuestra biología y mente, para alimentar energéticamente el mundo creado por los invasores.


― ¡Impresionante! Pero cómo sabes esto, o dónde lo has leído, y si lo has leído, cómo puedes estar segura de que esto es así. «Ahora sí que me dolía mucho la cabeza, pero allí seguía, queriendo escuchar más».

― No conozco esta información desde siempre, no en esta vida; la he ido recibiendo de quienes van por delante en desarrollo cognitivo consciente, también de quienes están entre nosotros para ayudarnos a salir de la ignósis y esclavismo planetario.  Las certezas o rechazos de los contenidos a los que accedo voluntariamente o me llegan por sincronías propias; nacen de mi misma, y esto es debido a que nací con un diminuto “fallo técnico”, pero no soy la única, ni tampoco esta es la única forma de resonar con estos contenidos. ¿Por cierto, sabes algo de informática?

― Pues… lo suficiente y necesario, creo yo… ¿Por qué?

― Porque intentaré explicártelo con términos de informática, pero primero te narraré mi vivencia. «Y Otraocy prosiguió relatando y explicando, no sin antes volver a interesarse por mi dolor de cabeza, pero yo no quería que parase, porque por alguna razón  que ahora mismo no tenía clara; a mí también todo aquello me resonaba, o tenía sentido, aunque no le encontrase aparentemente ninguna conexión en mi propia y presente realidad».

― Por muchos años desde muy pequeña; recordaba un suceso, que por no encontrarle conexión con mi realidad de vida aquí, yo asociaba con un sueño. «Prosiguió Otraocy, ahora narrando aquel episodio de su vida».

Tenía unos tres años, en la casa donde vivía con mi familia había un gran patio trasero; recuerdo estar jugando allí sola, y ver como un insecto negro y con un brillo metálico entraba por mi oído izquierdo; yo caía desplomada al suelo, muerta. Ya fuera del cuerpo, me vi a mi misma allí tirada, también vi a mi madre de pie junto a la puerta trasera de la casa, mirándome y moviendo su cabeza en señal de pesar y resignación. Ella no hizo nada más, no se acercó a socorrerme, no hizo nada; era como un hecho esperado y no había nada más que hacer, sólo aceptarlo sin más.


También recuerdo con nitidez el día siguiente de aquello. Mi abuela, la madre de mi madre, vivía en la misma calle, a unas dos o tres casas más de la nuestra. A partir de esa mañana tengo recuerdos precisos de esta actual vida, y la sensación de que a partir de ese día fue cuando llegué a este mundo. Recuerdo aquel momento con todas sus sensaciones; de pie en la sala comedor de mi abuela, mirando a un montón de personas que eran tíos, tías, primos, primas; escudriñando sus caras, sus voces y no reconocer a ninguno de ellos. Recuerdo aquella dolorosa emoción de soledad profunda que me ha acompañado durante casi toda mi vida, y que apenas he superado hace pocos años.

También había preguntas en mi cabecita de tres años ¿Cómo llegue aquí? ¿Quiénes son todos ellos y ellas? ¿Por qué me tratan como si supiesen quien soy, si yo no les recuerdo de nada? Sólo reconocía ese día a mi madre, porque en la visión de la noche anterior la había visto, pero aun así no me sentía unida a ella, me resultaban extraños su olor y también su desapego por mí. Recuerdo después de aquello una larga temporada, posiblemente uno o dos años, en los que lloraba mucho, y no quería que mi madre me dejase a solas o con otras personas del entorno familiar.

― ¿Y qué hay de tu padre? ¿Tampoco a él le reconocías?

­― Sí, a él y a su padre, o sea, a él y  a mi abuelo… Pero ya te hablaré en otro momento de ellos. Lo que pasa es que a mi padre le veía poco porque trabajaba mucho, y mi abuelo vivía en otra ciudad. Era mi madre quien estaba aquí y además la vi en mi visión.

― ¿Y cómo estás tan segura de que aquello fue una visión y no un sueño?

― Tendría que contarte muchas cosas antes de explicarte eso. Pero prometo hacerlo, vamos con calma. (Continuará)...

Unar Idycula

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