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sábado, 24 de noviembre de 2018

CANTO AL SOL

Me parece que el sonido de esta versión está un poco mejor. Es de otro canal que administro, además una variante en el montaje.

Aunque cada mañana, cuando me dispongo a pasar unos minutos disfrutando de la maravillosa luz solar; veo siempre las llamadas estelas químicas o quimioestelas (chemtrails en inglés), o estelas de condensación dejadas por aviones. Pienso, ¡Pero que temprano se han levantado para rociar sus venenos! A veces es tan espeso lo emanado que es imposible ver la salida del sol... Aún así, la mayoría de los días puedo verle salir majestuoso e imponente; "Por mucho que se esfuercen para apagarnos"; la vibración que nos apoya y ayuda es superior, y no hay marcha atrás en su progreso. Sentí esta melodía en el año 2016 mientras contemplaba la salida del sol... La comparto. Pero aclaro que el vídeo de fondo es una puesta de sol que grabé en las hermosas montañas de un pueblo de la provincia de Soria: Magaña; mi tercera patria.


viernes, 23 de noviembre de 2018

Cuando Hacemos el Amor


NOTA:  Mirando imágenes encontré esta, recordé que este poema no tenía una. ¡Esta es la que le pega! Dije...
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Cuando hacemos el amor
por el túnel me desplazo,
caigo lentamente
en mi sangre alborotada;
inefable alborozo en mi pecho,
no sé si risa o llanto.

Gira el espiral elevando mi entorno,
entro al mundo del encanto;
allí dentro tus besos, tus brazos,
dentro de mi tu calor socavándome…
Con la música de los suspiros;
  llega el maravilloso final…

Más tarde sigo aquí... 
haciendo el amor con tus recuerdos.

Unar Idycula
 -1994-

A Veces... (Después de un Reset)


A veces hace falta...
darle la vuelta a la maleta
tirar todo, revolverlo todo,
observar el contenido,
darle tiempo, esperar...

Observando con la intuición,
observando desde el corazón,
sintiendo realmente...
¿Qué hay dentro de la maleta?
Y si será verdadero...

No es sencillo hacer esto,
es como ver tus órganos,
tus vísceras desparramadas,
ver lo vital y lo no vital,
ver lo que llevas adosado.

También ves en lo  adosado
todo lo ingerido,
ves todo lo que no eres.
¿Y ahora qué haces?
¿De todo esto qué te quedas?

¿Cómo te rehaces?
Y te ves  ante ti mismo,
desparramado, medio destruido;
¿Qué soy yo y qué no soy?
Escucha, siente, siente, siente...

No pienses, siente;
eres el lienzo de tus seis años,
aquella hoja en blanco,
aquel entusiasmo, alegría,
aquella desinteresada inocencia.

Recuerda ese mundo ante ti,
antes sepultado, ahora floreciendo;
todo es mágico, hasta tus desaciertos,
ríete de lo que has sido,
también de lo que sigues siendo…

Recoge lo que sientas,
recoge lo que puedas,
guarda lo que aún "no tiene tiempo".
Todo llega... Aprende a esperar,

Aprende a creer en tus "recuerdos"…

Unar Idycula
22/11/2018




jueves, 22 de noviembre de 2018

Día de Reset


A veces es necesario... Y hoy es el día de darme cuenta, que por fallos de mi procesador cerebral, o quizás por influencias psíquicas foráneas, o posiblemente una combinación de ambas cosas...


Soy consciente de que los fallos de mi procesador cerebral son originados  por algunos egos resistentes a ser desprogramados; pero, que salten al baile del día a día, es estupendo, pues así puedo verles danzando y darles cacería...

Como no sé el origen ni las características del virus, aquellos contenidos publicados aquí que considere contaminados, ya sea por energías superfluas o vanidosas emitidas por mí, movidas por la ligereza o ilusorios emocionalismos; a todos esas entradas les pondré en cuarentena. No estarán de momento vinculadas a este blog...

Disculpen las molestias,

Unar Idycula



lunes, 19 de noviembre de 2018

DI TU MALDITA VERDAD -Jeff Foster-

NOTA: No conozco muy bien la ideología de este autor, no se si es un personaje New Age (Movimiento del que no soy parte ni pretendo serlo); pero desde luego este escrito es detonador. Me encanta tanto lo que dice como su estilo...

"He visto ocurrir milagros cuando la gente simplemente dice la verdad. No la verdad “linda”, no la verdad que busca complacer o reconfortar, sino la verdad cruda. La verdad salvaje la verdad que no conviene, la verdad tántrica. La “maldita” verdad.

La verdad que tienes miedo de decir, la horrible verdad acerca de ti mismo/a, que escondes para “proteger” a otros, para evitar ser “demasiado”, para evitar ser avergonzado/a o rechazado/a, para evitar ser visto/a.

La verdad de tus sentimientos más profundos: la rabia que has estado disimulando, controlando, que no has permitido ser, los terrores de los que no quieres hablar,  los impulsos sexuales que has intentado adormecer,  los deseos básicos que no soportas expresar.

Finalmente, las defensas se caen,  y este material “peligroso” emerge desde lo profundo del inconsciente. No puedes retenerlo más, la imagen del “buen chico” o la “buena chica” se evapora,  “el perfecto”, el que “ha sabido resolverlo todo”, el “evolucionado”, todas estas imágenes arden.

Tiemblas, sudas, sientes que vas a vomitar,  piensas que podrías morir al hacerlo, 
pero finalmente dices tu maldita verdad,  la verdad de la que estás profundamente avergonzado/a. No la verdad abstracta, no la verdad “espiritual”, no una verdad diseñada con palabras buscadas  cuidadosamente para prevenir la ofensa, no una verdad cuidadosamente empaquetada,

Sino una verdad desordenada, intensa, desaliñada. Una verdad sangrienta, apasionada, provocativa,  sensual, sin domar ni pintar, mortal. Una batida, pegajosa verdad que te hace sudar, vulnerable.

La verdad sobre cómo te sientes, la verdad que permite que otra persona te vea sin esconderte, la verdad que hace al otro quedarse sin aliento, la verdad que hace que tu corazón palpite con fuerza. Esta es la verdad que te hará libre.

He visto depresiones crónicas y ansiedades que habían  sido de por vida, disiparse de la noche a la mañana. He visto como traumas profundamente incrustados se han evaporado, he visto cómo fibromialgias, migrañas de toda la vida, fatigas  crónicas, dolores de espalda insoportables, tensiones corporales,  desórdenes del estómago, han desparecido sin nunca más volver.

Por supuesto, los “efectos secundarios” de la verdad no son siempre tan drásticos. Y no damos un paso hacia nuestra verdad con un resultado en mente. Pero piensa en la inmensa cantidad de energía que requiere reprimir y silenciar nuestra salvaje naturaleza animal, reprimir nuestro enojo, nuestras lágrimas, nuestro terror, sostener una falsa imagen y aparentar estar “bien”. Piensa en toda la tensión que sostenemos en nuestro cuerpo,  y el daño que ocasiona a nuestro sistema inmune cuando vivimos con el miedo de “salir a la luz”.

Toma el riesgo de decir tu verdad, la verdad que tienes miedo de decir, la verdad que temes que haga que el mundo se acabe. Encuentra una persona segura, un amigo, un terapeuta, un consejero, o tú mismo/a, y permíteles entrar,  permiteles sostenerte mientras te quiebras, permíteles amarte mientras lloras, te enojas, tiemblas de miedo, te haces un lío.

Contar tu maldita verdad a alguien podría salvarte la vida, sanarte bien desde lo profundo, y conectarte con la humanidad en formas que nunca has imaginado".

- Jeff Foster -