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sábado, 21 de julio de 2018

Extraño a las Hormigas (Añorando la inocencia)


Extraño a las hormigas,
las que caminaban a mis pies
y me hacían compañía,
extraño sus cuevitas,
sus montículos de arena
en donde yo me escondía.

Mis amigas las hormigas
jugaban en mi silencio
a que yo era grande
y ellas eran mi universo,
  que yo era una hormiga
que cargó por mucho tiempo
un gran trozo de pan.

 Extraño a mis hormigas,
las que ahogué con mis lágrimas,
extraño mi infancia solitaria, 
mi imaginación volando,
mi tranquilidad perdida; 
quisiera ser de nuevo una niña
 y jugar con las hormigas.

-Unar Idycula  1993-

Existencial (Emociones tóxicas)


Hay días en los cuales hasta del cielo
caen pedazos de almas rotas,
trozos de almas adoloridas.

Hay días en los cuales quisiera
cerrar todas las puertas de mi casa,
días en los que la calle es un mundo ajeno,
y yo sufro del futuro la lejanía,
días en los que el sol me lastima.

Días en los que las calles huelen a baúl,
y están pudriéndose en el tiempo,
y la gente sueña que las horas pasan
pero envejecen el mismo día de su nacimiento.

Días en los que las cosas de tan conocidas se me olvidan,
días en los que soy una loca que al mundo no entiende,
días en los que la cuerda soy yo y el mundo marcha locamente;
y vivo la diferencia en silencio y soledad.

Hay días en los que discuto con algún Dios
pero me escuchan las paredes, 
lloran las sábanas mi agonía,
y se ríe de mi ese Dios indiferente.

Hay días en los que mi vida es un papel
borroso y arrugado de tristeza, 
días en los que camino para alcanzar mi pensamiento,
queriendo ser el anacoreta de una montaña escondida.

Hay días en los que quisiera perder el olfato, 
que los olores no estimulen mi recuerdo,
días en los que el viento huele a infancia,
y las nubes dibujan el rostro de los muertos.

Hay días en los cuales el llanto me acecha,
me inquieta el susurro de mis razones perdidas,
y mis labios anhelan un enorme oído mudo y atento, 
para vaciar mi alma de palabras nunca dichas,
 llorando todas mis lágrimas reprimidas.

Algunas veces hay días de espanto, de sueño y de agonía.

Unar Idycula -1993-

El Aquelarre (La reunión)


Allí  estaban todos ellos,
disfrutando de la orgía de sus egos;
uno le prestaba a otros la envidia,
 y los otros a su vez les cedían la lujuria,
cada cual fumaba un rato la mente de cada uno. 

El licor elaborado de conversaciones miserables;
se embriagaban de intenciones siniestras,
y emanaban sus humos hacia el prójimo.

Acudí a una reunión de delincuentes mentales,
a la cual todos somos invitados cada día.

¿Cuándo seremos liberados de nuestras propias mentes?

-Unar Idycula.   1992-

Al Pueblo Cubano


Escribí este poema en el año 1992, después de  una estancia de unas casi tres semanas en Santiago de Cuba, estuve allí a razón de un festival internacional de coros,  con el Orfeón Universitario de la Universidad Cecilio Acosta de Maracaibo, en el cual cantaba. 

Nunca imaginé que algún día mi propio  país entraría en una situación similar...

He regresado llena de ti,
de tus ojos, de tus carencias;
todavía llevo en mis manos el calor de las tuyas,
y tu rostro me persigue suplicándome un recuerdo;
para sentir que sigues vivo lejos de tus fronteras.

Tus ojos dibujan tu corazón,
grande, hermoso y sensible,
tu sencillez armoniza  tu inteligencia.

Han silenciado tu voz,
mas no tu mirada,
 que expresa tu sonora grandeza.

Eres un inmenso mar de amor y de tristeza,
de una tristeza que despierta mi memoria,
de un amor que es la certeza de tu espíritu;
 libre y travieso aunque vivas entre rejas.

Por tus calles corre el sentimiento
y aunque en silencio tu voz,
tu mirada sonora clama libertad.

Jamás olvidaré el calor de tus manos suplicantes,
las que tantas veces estreché percibiendo tu ansiedad,
en el sudor amargo de unos dedos que sufrían mi partida.

Cuando llegue tu libertad completa;
 nunca perderás la sencillez de tu alma, 
ni la libertad que expresas cuando cantas,
ni la libertad que cuando amas entregas.

Unar Idycula 
 -Retorno de Santiago de Cuba-

 -1992-




El Infinito


Detrás de esa oscuridad la Luz,
por un profundo agujero
que se expande en el silencio;
entre voces repetidas,
que me llegan como un eco…

Puedo ver el infinito,
escuchan mis pupilas,
me elevo hacia ese abismo,
infinito de respuestas.

Suspendida en mis ideas,
me invitan del infinito
a saciar mi interrogante.

El infinito llueve sobre mí,
rociando mis carencias;
y un mundo verdadero me llama,
un mundo verdadero me espera.

Mi mirada busca en la expansión
el lugar de las respuestas:
¿En dónde la verdadera inteligencia?
¿En dónde las palabras perfectas?
¿En dónde la sencillez completa?
¿En dónde la pureza auténtica?

Y despierto en este mundo;
en una gran telaraña,
y he aquí una araña inmensa;
comiendo lentamente mis células,
que me rae, me marca junto a los demás,
transformándome en vómito de arañas.

Quisiera llenarme de  ese infinito;
despertarme un día libre de los insectos,
libre por fin de las arañas.

(Unar Idycula en Santiago de Cuba)
-1992-