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jueves, 12 de abril de 2018

Traspasando



Medidas: 70 x 50 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo
Precio: 150€

La Música que no ves



Medidas: 70 x 50 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo
Precio: 150€

Tulipán Solitario

Tulipán Solitario
Medidas: 47 x 34 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo
Precio: 80€

Desprogramando las Sombras

Desprogramando las Sombras

Medidas: 55 x 46 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo
Precio: 100€

La Voz del Corazón

La Voz del Corazón

Medidas: 80 x 80 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo
Precio: 300€

Inocencia Sonora

Inocencia Sonora

Medidas: 55 x 46 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo
Precio: 100€

Toque de Certeza

Toque de Certeza

Medidas: 70 x 50 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo
Precio: 150€

Sonido Oculto

Sonido Oculto

Medidas: 
70 x 50 cm.
Técnica: 
Óleo sobre lienzo
Precio: 
150€

Si Estuvieras... (Añoranza)


Si estuvieras aquí miraría desde tus ojos,
 a través  de tus pupilas,
 dejaría de estar  dormida
 en el vaivén de otros párpados.

Si estuvieras aquí  bebería de tu voz,
 saldría por mi boca tu aliento,
 y despertaría dentro,
 muy dentro desde mis células.

Si estuvieras aquí,
 expresarías en el entorno tu rastro,
 llenándolo de tu fragancia,
 y de un sonido verdadero.

Si estuvieras aquí...

 (Unar Idycula 1991)

miércoles, 11 de abril de 2018

Tu Olor



Percibí tu olor en la calle,
mi pulso se alteró;
tu olor es ternura,
tu fragancia infinito,
tú hueles a inmensidad,
a cariño perfecto.

Te he olido también
en la lo profundo de mi esperanza;
siempre en mis olores,
antes tan lejano,
y ahora tan cercano,
en todo lo que me rodea.

Sigo atenta tu rastro;
sea de lejos o de cerca,
aun sumergido y oculto
en medio de mis ideas perfectas.

(Unar Idycula 1991)

martes, 10 de abril de 2018

¿De Dónde? (Transitando)



No soy de ninguna parte, 
soy la imaginación arando el espacio,
navegando en el tiempo,
flotando entre ideas que lloran y ríen,
que se abrazan y bailan,
que me llevan y me traen
sin dejarme en el descanso
de mi lugar secreto.

Mi alma escapa de la cárcel de las ideas, 
del horror cotidiano, del hastío común…

Realización creativa,
llegarás con la madurez de mi semilla,
serás completa y cierta,
cual destino grandioso y brillante,
encausando mi rebeldía natural.

 Unar Idycula -1991-


¿Quién? (La dualidad)




Me estoy liberando de ti,
me estoy liberando de mi misma;
debatiendo conmigo resucitas,
te apareces de repente y me asustas.

Dónde te escondes cuando te olvido,
cuando habitas perdida en el pasado,
y  discutes en mi interior con otra.

¿Quién te hizo ser?
¿Quién eras? ¿Quién eres ahora?
Dormida en la irrealidad difusa,
a veces soy tú por unos días,
no sé cuándo soy yo misma,
y no sé si deba ser la otra…

 Unar Idycula -1990-

Unar Idycula (Relato Autobiográfico)



Maracaibo, Venezuela; transcurría la década de los 70. Era yo una niña de once años; en aquellos tiempos en que mi barrio completo era el patio de mi casa. No había secuestros, ni vecinos pederastas. La comunidad en la que crecí era un sitio desfavorecido y marginado en todo sentido, esto era así, y paradójicamente sucedía en tiempos de la opulencia del petrodólar.
Un día cualquiera, paseando por una de las calles, observé un contenedor de basura desparramado en la acera, me llamó la atención en aquel basurero un librito rojo, pequeño, de esos de bolsillo; estaba impecable. Miré a mi alrededor dudando de si cogerlo o no. ¿Cómo alguien podía tirar a la basura algo tan bonito? Lo cogí y salí corriendo a mi casa; el libro estaba tan nuevo que no quería correr el riesgo de que alguien me acusara de haberlo robado.
Ya en mi habitación, puertas cerradas, me dispuse a leer aquel diminuto libro; era una Antología Poética de Federico García Lorca. Por supuesto que yo no leer, y leía todo lo que pasaba por mis manos. Pero aquellas líneas no tenían conocía nada ni del autor ni de letras, ni de literatura, pero sí me gustaba nada que ver con lo que hasta ese momento yo había leído.
Puedo ahora decir que a los once años Federico García Lorca fue mi primer amor, porque al leer sus poemas parecía mecerme entre sus brazos y me sentía amada. Fue poco después, ya en el instituto o liceo, cuando en contacto con las clases de Lengua y Literatura, descubrí que yo podía, que de mí nacía la hacerlo. inclinación a escribir poemas. Por ese entonces ya tenía 13 años, y comencé a
Leí varios poemas y el corazón se me aceleró, me quedé tumbada en mi cama mirando girar el ventilador de techo de mi habitación, casi mareada, pensando ¡Qué cosas tan hermosas escribe este señor! pecho, sintiendo toda la vida, amor y sensibilidad que emanaban del mismo; me Me quede así casi en trance, no sé cuánto tiempo, con el librito sobre mi percibía alegre, acompañada por algo, por alguien, me sentí enamorada. Pasados tres años, o sea a los 16, tuve mi primer ligue o novio; quien fue en esta ocasión, utilizado por alguna mano invisible como emisario del desaliento. He observado que en cada etapa de nuestras vidas, siempre hay alguien allí para entorpecer tu camino; de nosotros depende si lo permitimos o no; yo en algunos casos como este que narro, lo permití.
Finalizados los que para mí fueron terroríficos, limitantes, reprimidos y frustrantes años 80, ya en los 90; siendo una universitaria con un poquito más alineada mi autoestima; por todo lo que ya había podido superar en cuanto a privaciones de todo tipo y catástrofes familiares; comencé otra vez a escribir poemas.
El susodicho novio o “ligue-amigo”; vino un día a visitarme a casa sin previo aviso, y me pilló con mi cuaderno de poemas en las manos… Se partió de la risa, no sé cuánto tiempo estuvo riéndose de mí. De forma implícita me llamó ridícula, y así me sentí, una ridícula. Aclaro que no es que piense que la visión generalizada de las personas hacia los poetas y poetisas sea la de considerarles ridículos, pero habrá uno que productiva” no es un plato de comida con el que puedas saciar el hambre física, otro que así opine; sobre todo porque esto no es una labor “material ni que de tanto esconder el cuaderno de mis primeros poemas no sé a dónde fue a no es un coche, una cosa o una cuenta bancaria sustanciosa, etc. Pues, me pasó parar, lo perdí y también deje de escribir.
En fin… Toda esta narración está lejos de presentarme como alguien especial, ni como la infeliz víctima de mi entorno y circunstancias; sino para que se superviviente, pues aquí sigo de pie… ¡Pero que nadie se revuelva! No me siento entienda el seudónimo Unar Idycula (una ridícula). La “y” soy yo, la la ironía se le puede llamar así, para mí en este caso lo es, porque desde esa una ridícula, por lo menos ya no. Es solo sana ironía, digo sana; si es que a tiempo ha sido como ha sido, de mis complejos de inferioridad; que en muchas actitud me río de mí misma, de mi ignorancia del por qué mi vida hasta cierto ocasiones han servido para auto protegerme.
Debo reconocer, que muchos de los poemas que escribí ni yo misma los comprendía, así que también los ocultaba, excepto a unas poquísimas personas, a quienes alguna vez me atreví a enseñárselos; de las cuales el 95% reaccionó mundo, o a lo mejor así me sentía yo, y pensaba que aquello era evidente para mirándome con la lástima con que se contempla un bicho raro y desadaptado del los demás. Comencé a escribir para mitigar el dolor emocional de algunas experiencias; no sé si podré explicar esto acertadamente, pero escribía aquellos poemas en una especie de trance hipnótico; luego de hacerlo me sentía enormemente aliviada, así que hacerlo me resultó de una ayuda psicológica enorme, puesto que yo para pagarle a un psicólogo no tenía. También me río de mis comportamientos incautos; al no saber decodificar la vibración tan tóxica de algunas personas con quienes en algún momento me he vinculado.
No es tarde para mí, ni tampoco para ti. Pensando en mi misma cual si fuese un ordenador; con una pasada versión limitada del procesador; prosigo riéndome de muchos de los programas nocivos desde los cuales he conducido mi vida; porque ahora puedo verlos, luego los desprogramo o desinstalo de mi memoria cognitiva, biológica y vibratoria; para finalmente revertirlos por su opuesto positivo. Me parece que mi procesador cerebral ha mejorado un poquito, pero no tanto como para lanzar cohetes de júbilo, de momento…
A ti, a cualquiera que esté leyendo este relato; les digo, que si sienten en la genética de sus seres la célula creativa, no permitan nunca que nada ni nadie la anule, o la desactive, y sigan adelante; es una vocación inmaterial, aún así, esto no significa la renuncia a vivir de ella. Me he hecho totalmente consciente de que mi anhelo permanente ha sido y sigue siendo vivir creando. No

Unar Idycula

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