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viernes, 7 de diciembre de 2018

Reflexiones


He amanecido con una serie de reflexiones, una de ellas: que es una tontería moverse o dejar de accionar motivados o frenados por las interpretaciones de otras personas… Nunca sabremos aquello que otras personas piensan de nosotros. La ambivalencia de la humanidad en general es grande. Basta mirarnos verdaderamente a nosotros mismo para darnos cuenta de ello.

Si decimos que sí cuando nos nace decir que no, o decimos que no cuando queremos decir que sí. Si accionamos o no de algún modo o de otro, y no sabemos por qué lo hacemos así y no de otras maneras; y si se nos ocurre  modificar las normas; con nuestro proceder, terminamos retrocediendo porque salta en nuestros entornos la pregunta de censura, cuestionamiento, reproche… ¿Pero cómo haces esto? Sabes lo que hay que hacer  y como se hace. Siempre se ha hecho así, ¡Qué falta de respeto la tuya, qué desconsideración, qué desagradecimiento!

He pagado alto el precio de mi libertad, desde que comencé a tomar mis propias decisiones y eso fue pronto, ya en mi adolescencia. Cuando empecé a decidir si accionaba o me abstenía de ello; su coste fue la soledad. Quedarme callada y no participar o tomar partido en ciertas conversaciones, no era grato para los otros; decir lo que realmente pensaba, era peor. Encontré por aquellos tiempos un sistema personal e íntimo con mis poemas, ellos eran mi alivio. Salían de mi lado más profundo y esencial, eran un mensaje para mí principalmente en momentos muy duros y difíciles. He tenido que mudarme muchas veces, desprenderme de todo, dejarlo todo; pero nunca me desprendí de esos amarillentos folios con mis poemas. Cuando este año comencé este blog, me prometí no avergonzarme nunca más de lo que me llega por ese medio.

No calculo mis poemas, no los planifico, no los intelectualizo. Cuando me llega una frase o una palabra, tengo que parar con lo que hago y escribir, sea que valla en el metro, caminando, etc. En el pasado siempre llevaba agenda, ahora con las aplicaciones de los móviles todo es ventaja… Por estas reflexiones mañaneras, hoy he decidido sacar de la cuarentena aquellos que hace poco decidí desvincular de este blog.

No puedo direccionar las interpretaciones que otros hagan de mí, pero tampoco tengo porqué vivir reprimida por ellas. No escribo para intervenir ni influir en los pensamientos de nadie; eso lo tengo muy claro. Lo que los demás perciban de mis poemas, dependerá de sus cognitivos y amplitud de consciencia. No busco con ellos la plasmación de alguna realidad, si la misma es invasiva para otros o desajustada a los contextos personales del presente de cada quien.

Nadie tiene porque asustarse de mí, ni muchísimo menos preocuparse por mí cuando lee lo que escribo. Soy solvente por dentro.

Unar Idycula
07/12/2018

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