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sábado, 21 de julio de 2018

Existencial (Emociones tóxicas)


Hay días en los cuales hasta del cielo
caen pedazos de almas rotas,
trozos de almas adoloridas.

Hay días en los cuales quisiera
cerrar todas las puertas de mi casa,
días en los que la calle es un mundo ajeno,
y yo sufro del futuro la lejanía,
días en los que el sol me lastima.

Días en los que las calles huelen a baúl,
y están pudriéndose en el tiempo,
y la gente sueña que las horas pasan
pero envejecen el mismo día de su nacimiento.

Días en los que las cosas de tan conocidas se me olvidan,
días en los que soy una loca que al mundo no entiende,
días en los que la cuerda soy yo y el mundo marcha locamente;
y vivo la diferencia en silencio y soledad.

Hay días en los que discuto con algún Dios
pero me escuchan las paredes, 
lloran las sábanas mi agonía,
y se ríe de mi ese Dios indiferente.

Hay días en los que mi vida es un papel
borroso y arrugado de tristeza, 
días en los que camino para alcanzar mi pensamiento,
queriendo ser el anacoreta de una montaña escondida.

Hay días en los que quisiera perder el olfato, 
que los olores no estimulen mi recuerdo,
días en los que el viento huele a infancia,
y las nubes dibujan el rostro de los muertos.

Hay días en los cuales el llanto me acecha,
me inquieta el susurro de mis razones perdidas,
y mis labios anhelan un enorme oído mudo y atento, 
para vaciar mi alma de palabras nunca dichas,
 llorando todas mis lágrimas reprimidas.

Algunas veces hay días de espanto, de sueño y de agonía.

Unar Idycula -1993-

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